La Justicia de Estados Unidos fijó para el 1 de junio de 2027 el inicio del juicio oral contra el ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan graves cargos por narcoterrorismo, narcotráfico y delitos vinculados al uso de armamento de guerra. Ambos se declararon nuevamente no culpables durante la tercera audiencia celebrada este miércoles en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, presidida por el juez Alvin Hellerstein.
La audiencia, que se extendió por 18 minutos y estuvo dedicada exclusivamente a cuestiones procesales, concluyó con la aprobación del cronograma propuesto en conjunto por la Fiscalía y la defensa. La defensa presentará sus primeras mociones el 2 de septiembre, mientras que el tribunal celebrará una nueva audiencia el 17 de noviembre para analizar esos planteos.
Maduro, de 63 años, y Flores, de 69, permanecen detenidos desde el 3 de enero de 2026, cuando fueron capturados en Caracas durante un operativo estadounidense y trasladados a Nueva York. Ambos continúan alojados en una prisión federal de Brooklyn y no solicitaron la libertad bajo fianza, por lo que permanecerán detenidos hasta el juicio, salvo que prospere alguna de las mociones previas.
Los cargos y la posible condena
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro de conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ese armamento. Según la acusación, encabezó una organización que facilitó durante años el tráfico internacional de cocaína con apoyo de estructuras estatales venezolanas.
Por su parte, Cilia Flores enfrenta tres cargos relacionados con la importación de drogas, la recepción de sobornos y delitos vinculados con armas, dentro del mismo expediente.
Si un jurado los declara culpables, ambos podrían ser condenados a cadena perpetua.
La estrategia de la defensa
El abogado de Maduro, Barry Pollack y el de Flores, Mark Donnelly, adelantó que solicitará la desestimación del caso alegando inmunidad soberana y cuestionando la legalidad de la captura, a la que calificó como una «captura militar» ilegal. La Fiscalía no objetó que esos planteos sean resueltos por el juez durante la etapa previa al juicio.
El gobierno estadounidense sostiene, en cambio, que el operativo fue una acción legítima de las fuerzas del orden, en el marco de una investigación abierta hace seis años.
Un dato relevante es que la Justicia estadounidense accedió en abril a modificar sanciones para permitir que el Ejecutivo venezolano abone los honorarios de los equipos legales encargados de la defensa, , algo que al principio había impedido en virtud de las sanciones que pesan sobre Venezuela.
Manifestaciones y postura de Maduro
La comparecencia estuvo acompañada por una pequeña manifestación frente al tribunal federal de Manhattan, donde simpatizantes del chavismo reclamaron la liberación de Maduro y Flores bajo un fuerte operativo policial.
Desde su primera audiencia, Maduro insiste en que es un «prisionero de guerra» y asegura que continúa siendo el «presidente constitucional» de Venezuela. En tanto, su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra, calificó el proceso judicial como «injusto» y reclamó públicamente la liberación de ambos.
“Ante el juicio injusto que se desarrolla el día de hoy, el poder popular alzó su voz en una sola consigna: ¡Exigimos la pronta liberación del presidente!”, manifestó el diputado. Su mensaje incluyó también un pedido directo por la libertad de la denominada “primera combatiente”, Cilia Flores.
Salvo que la Justicia haga lugar a alguno de los planteos de la defensa durante la etapa preliminar, el juicio comenzará el 1 de junio de 2027 en Nueva York, en un proceso que podría derivar en una de las condenas más severas dictadas por la justicia federal estadounidense contra un ex jefe de Estado extranjero.









