La migración volvió a ocupar un lugar central en el mensaje del papa León XIV durante el cierre de su visita a las Islas Canarias, España. Ante organizaciones humanitarias y personas migrantes, el Pontífice condenó a las redes dedicadas al tráfico de personas y pidió a sus integrantes que abandonen esas prácticas y reparen el daño causado.
“Deténganse. Conviértanse”, expresó León XIV durante un encuentro realizado en Tenerife, donde cuestionó a quienes se benefician de la desesperación de miles de personas que intentan cruzar el océano Atlántico rumbo a Europa.
La migración es uno de los temas más sensibles en las Islas Canarias, uno de los principales puntos de llegada para quienes parten desde África occidental y Marruecos en embarcaciones precarias. Aunque los arribos disminuyeron durante 2026 respecto de los años anteriores, la ruta continúa siendo considerada una de las más peligrosas del mundo.
Mensaje contra las redes de tráfico
Durante su intervención, León XIV sostuvo que las organizaciones dedicadas al tráfico de personas deberán responder por las consecuencias de sus acciones. Además, reclamó que se restituya lo arrebatado a las víctimas y que se garantice la libertad de quienes permanecen bajo condiciones de explotación.
El Papa señaló que la migración no puede analizarse únicamente desde una perspectiva de control fronterizo, sino también desde la protección de los derechos humanos. En ese marco, pidió evitar la indiferencia frente a las muertes registradas en el mar y recordó que miles de personas perdieron la vida intentando alcanzar territorio europeo.
Según organizaciones humanitarias, la ruta atlántica hacia Canarias continúa registrando un elevado número de fallecimientos debido a las largas distancias, las condiciones climáticas y la escasez de recursos de rescate.
Continuidad con el pontificado de Francisco
La visita a Canarias también fue interpretada como una señal de continuidad respecto de uno de los ejes principales del pontificado de Papa Francisco. León XIV insistió en la necesidad de acoger e integrar a quienes abandonan sus países por conflictos armados, pobreza o consecuencias vinculadas al cambio climático.
La migración fue además el eje de una recorrida por el centro de acogida Las Raíces, en Tenerife, donde el Pontífice mantuvo encuentros con residentes y trabajadores humanitarios. Allí escuchó testimonios sobre las dificultades de las travesías y los desafíos que enfrentan quienes buscan reconstruir su vida en Europa.
El viaje concluyó con una misa multitudinaria y con un gesto simbólico hacia las víctimas de las rutas marítimas. De esta manera, la migración quedó nuevamente instalada como una de las prioridades del nuevo pontificado, en línea con las posiciones sostenidas durante años por la Iglesia católica sobre la protección de las personas más vulnerables.









