En el marco del tercer aniversario de la guerra, Sudán atraviesa la crisis humanitaria más grave del mundo. De acuerdo con la red estatal española La Coordinadora, más de 33 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2026, mientras que 21 millones sufren inseguridad alimentaria aguda y varias regiones ya se encuentran en situación de hambruna.
De las tres hambrunas oficialmente declaradas a nivel global, dos se concentran en Sudán, un dato sin precedentes que refleja la magnitud de la emergencia.
Según la ONG, la situación se ve agravada por el colapso de los sistemas básicos: entre el 70% y el 80% de las infraestructuras sanitarias están fuera de servicio, mientras que la destrucción de los sistemas de agua y saneamiento está provocando brotes de enfermedades como el cólera.
A ello se suman ataques sistemáticos contra la población civil, el personal humanitario y las infraestructuras esenciales, en un contexto de graves violaciones del derecho internacional humanitario.
El conflicto ha desencadenado además la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo, con más de 10 millones de personas desplazadas dentro del país y más de 4 millones refugiadas en países vecinos como Chad, Sudán del Sur, Egipto y Etiopía, lo que configura una crisis regional de gran escala. Sin embargo, la situación no alcanza la misma visibilidad internacional que otros conflictos.
En este sentido, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Sudán lidera el ranking del desplazamiento forzado fuera de su territorio en África. Uno de cada cuatro habitantes es una persona desplazada, mientras que uno de cada seis desplazados internos en el mundo proviene del país africano. A nivel global, una de cada trece personas refugiadas es de origen sudanés.
Impacto desproporcionado en la infancia y las mujeres
La infancia y las mujeres se encuentran entre los colectivos más afectados. La violencia sexual y de género se utiliza de forma sistemática como arma de guerra, afectando de manera desproporcionada a mujeres y niñas: más de 12 millones de personas están en riesgo.
Más de 15 millones de niños y niñas necesitan asistencia, 13 millones están fuera de la escuela y cerca de 10 millones sufren directamente la violencia. Sudán se ha convertido en una de las mayores crisis de protección infantil del mundo.
Las Naciones Unidas han documentado las seis violaciones graves contra la infancia, entre ellas asesinatos y mutilaciones, reclutamiento forzado, violencia sexual, secuestros y ataques a escuelas y hospitales. Solo en 2025, más de 1.300 niños fueron asesinados o mutilados, al menos 190 sufrieron violencia sexual y se registraron más de 100 ataques contra centros educativos y de salud.
Además, continúan los ataques contra civiles, infraestructuras esenciales, personal humanitario, activistas y periodistas, quienes enfrentan detenciones arbitrarias, agresiones físicas y acoso.
A pesar de la magnitud de la crisis, la respuesta internacional sigue siendo insuficiente. El plan humanitario cuenta con menos del 15% de la financiación necesaria, lo que pone en riesgo servicios esenciales como la salud, la nutrición y el acceso al agua potable.
Compromisos de ayuda
En este contexto, la tercera conferencia internacional sobre Sudán, celebrada este miércoles, reunió compromisos por 1.500 millones de euros en ayuda humanitaria, según un comunicado conjunto de Alemania —país organizador— junto a Francia, Reino Unido, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la Unión Africana.
De ese total, 750 millones serán aportados por la UE. Los participantes instaron a las partes en conflicto a detener las hostilidades y garantizar un acceso humanitario completo, seguro y sin restricciones en todo el territorio.
El encuentro también reunió a actores civiles sudaneses para impulsar un diálogo político que permita una transición hacia un gobierno civil, una vez alcanzado un alto el fuego permanente.
“Este proceso es fundamental para garantizar un futuro inclusivo, civil y democrático para Sudán”, señalaron los firmantes.
Por su parte, el jefe de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, destacó que los compromisos se dan en un contexto global de reducción de los recursos humanitarios y advirtió: “Ante la situación apocalíptica en Sudán, debemos movilizar urgentemente más recursos para la población afectada”.









