El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, mantuvo este martes contactos con distintos funcionarios estadounidenses en medio de las crecientes tensiones con la administración de Donald Trump. Las conversaciones estuvieron centradas en la cooperación militar, el intercambio de inteligencia y las gestiones diplomáticas para poner fin a la guerra con Rusia.
En una llamada telefónica con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, Zelenski abordó el suministro de interceptores de misiles balísticos, los sistemas de alerta temprana ante ataques rusos y la necesidad de restablecer los servicios de Starlink y Starshield. Así lo informó el mandatario ucraniano a través de una publicación en la red social X, en la que también destacó los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz.
Zelenski agradeció a Rubio su «disposición a ayudar y su clara postura», y calificó el diálogo de «sustancial» y «constructivo». Sin embargo, el contacto se produjo en un escenario de incertidumbre sobre el respaldo militar de Washington, luego de que la administración Trump no aprobara la transferencia de misiles interceptores Patriot a Ucrania.
Las entregas dependen de la autorización del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. Aunque el funcionario no rechazó formalmente las transferencias, tampoco completó los trámites necesarios para habilitarlas. Washington conserva esa facultad debido a que se trata de armamento de fabricación estadounidense, cuya transferencia a terceros países requiere el aval de la Casa Blanca.
La demora se suma a los reiterados cuestionamientos de Trump hacia Zelenski durante las últimas semanas. El lunes, el presidente republicano sostuvo que «es hora de que otra persona negocie en nombre de Ucrania». Días antes, el 10 de octubre, había instado a Kiev a «buscar un nuevo presidente» y cuestionado la conducción de la guerra por parte del mandatario ucraniano.
«Zelenski no sabe de lo que habla. Debería haber resuelto esta guerra hace mucho tiempo. Rusia, francamente, se ha portado bien con Ucrania. No han hecho gran cosa», afirmó Trump en aquella oportunidad.
Por su parte, Zelenski expresó sus dudas sobre la estrategia de Washington para alcanzar la paz. En una entrevista concedida el domingo, aseguró que no quería creer que Estados Unidos intentara poner fin al conflicto a costa de Kiev, aunque reconoció que «eso es lo que parece».
Gestiones de paz y nuevas diferencias
En paralelo a los contactos con Rubio, Zelenski se reunió en Oslo, Noruega, con el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, quien le transmitió una serie de «ideas» para avanzar hacia un acuerdo de paz. El emisario estadounidense tiene previsto trasladar esas propuestas al Gobierno ruso durante una visita a San Petersburgo.
«Steve irá a Rusia mañana y verá lo que Putin tiene que decir al respecto», explicó el mandatario ucraniano durante una rueda de prensa junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb.
Entre las iniciativas planteadas, Zelenski mencionó la posibilidad de celebrar una reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, con la participación de los líderes de los tres países. También destacó la necesidad de establecer garantías de seguridad «sólidas» para Ucrania una vez finalizada la guerra, abordar la cuestión territorial al máximo nivel político y recuperar la confianza mediante medidas de desescalada.
En ese último punto, indicó que existen propuestas para implementar distintos formatos de alto el fuego. Además, celebró la reanudación del intercambio de inteligencia con Estados Unidos, un asunto que había generado fuertes diferencias entre ambos gobiernos.
Tras el encuentro, Trump volvió a presionar públicamente al mandatario ucraniano para que avance hacia un entendimiento con Moscú. «Tiene que llegar a un acuerdo [con Rusia]… tiene que querer llegar a un acuerdo, porque no creo que su pueblo lo soporte mucho más tiempo», declaró ante la prensa en Washington.
Los contactos se produjeron después de una semana de fuertes fricciones entre Kiev y Washington. Las diferencias se profundizaron, además, luego de que Trump alcanzara un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que Rusia suministre diésel al mercado estadounidense. La iniciativa apunta a contener los precios de los combustibles, una cuestión sensible para el Gobierno republicano de cara a las elecciones de medio término del 3 de noviembre en Estados Unidos.
Rubio rechazó las acusaciones de Ucrania
En medio de las diferencias, Rubio rechazó este martes, durante una visita a la India, las acusaciones de que Washington retiene información de inteligencia fundamental para la defensa ucraniana. El secretario de Estado calificó esos señalamientos de «escandalosos» y «ultrajantes».
«Vi a alguien asociado con el Gobierno ucraniano decir que la gente en Ucrania está muriendo porque Estados Unidos les niega información. Eso es escandaloso. Eso es ultrajante. Eso simplemente no es cierto. Eso no es preciso», sostuvo el funcionario.
Rubio se refirió específicamente a los ataques aéreos rusos contra objetivos militares ucranianos registrados el 13 y el 18 de octubre, que, según las declaraciones citadas, no fueron detectados por las autoridades de Kiev.
El funcionario descartó que esas ofensivas se debieran a una falta de información proporcionada por Washington y planteó la posibilidad de que hubiera dificultades internas para procesar y utilizar los datos disponibles.
«Quizás hubo un problema interno en términos de su capacidad para tomar la información que se estaba proporcionando y sistematizarla y reaccionar a ella. Eso es posible», señaló.
El jefe de la diplomacia estadounidense también defendió la actuación de Trump frente a las críticas de Kiev. Según explicó, el presidente está respondiendo principalmente a la insinuación de que toma decisiones destinadas a perjudicar deliberadamente a Ucrania, algo que consideró «injusto» y «no cierto».
«No se le está negando nada de forma deliberada a Ucrania», insistió Rubio. Y agregó que las decisiones de Washington responden a un equilibrio entre los compromisos asumidos con otros socios internacionales y las propias necesidades de Estados Unidos.









