El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) firmado por el presidente Javier Milei, que habilita la expulsión de extranjeros que ataquen a la Argentina, abrió un nuevo debate sobre migración e integración. En ese contexto, migrantes que residen en Córdoba compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre el vínculo que mantienen con el país.
El DNU 681/2026 modifica la Ley de Migraciones e incorpora nuevas causales de inadmisión y expulsión de extranjeros. Entre ellas, contempla a quienes inciten al odio contra los argentinos por razones de nacionalidad o participen del ultraje a los símbolos patrios, como la quema de la bandera nacional. El Gobierno sostuvo que la medida busca proteger el orden público y aclaró que las críticas políticas, académicas o ideológicas continúan amparadas por la libertad de expresión, siempre que no constituyan discursos de odio.
Aline Costa, periodista brasileña integrante de la redacción de Hoy Día Córdoba, sostuvo que siguió con preocupación algunos episodios ocurridos durante el Mundial, cuando circularon imágenes de estudiantes brasileños en Argentina quemando banderas argentinas y difundiendo mensajes ofensivos en el marco de la rivalidad futbolística.
«Argentina es mi segunda casa. Acá pude estudiar, trabajar y aprender otro idioma. Tantas cosas positivas que soy incapaz de desearle el mal a este pueblo», expresó.
Costa afirmó que, desde su experiencia, quienes eligen vivir en otro país deben mantener una actitud de respeto hacia la sociedad que los recibe, aunque aclaró que se trata de una opinión personal.
«Todos contribuimos donde vivimos, pero eso tampoco da derecho a desearle lo peor al país o hablar mal de él. Siempre voy a desear lo mejor para Argentina y, si puedo, también ayudar a que quienes tienen prejuicios cambien esa mirada», señaló.
Por su parte, Andrea, una migrante chilena que reside en Argentina desde hace casi cincuenta años recordó que sufrió situaciones de discriminación durante su infancia por su nacionalidad, especialmente en el ámbito escolar, en un contexto marcado por la rivalidad histórica entre ambos países.
«No por eso dejo de agradecer estar acá. Amo este país. Me dio la libertad de elegir, de ser madre y de tener oportunidades», manifestó.
También consideró que, aunque la discriminación hacia los chilenos disminuyó con el paso del tiempo, otros colectivos migrantes, como bolivianos y peruanos, continúan atravesando situaciones de exclusión.
Más allá de los intereses políticos y económicos que atraviesan el debate migratorio, el desafío sigue siendo evitar que el nacionalismo derive en discursos de odio o persecución hacia quienes llegan desde otros países. Defender la identidad nacional no debería significar romper los lazos de convivencia entre pueblos hermanos ni convertir al migrante en un enemigo.










Muy bien redactada y explicativa ..