La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dispuso supeditar las alianzas políticas para las elecciones de 2027 al respaldo que los sectores aliados otorguen al proyecto de reforma electoral en el Senado. La decisión de la Casa Rosada busca forzar la eliminación o suspensión de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias antes del cierre del año parlamentario. El ultimátum oficial recalienta la negociación en el Congreso al transformar el apoyo legislativo en una condición ineludible para la confección de listas futuras.
El ultimátum de la Casa Rosada
La conducción nacional de La Libertad Avanza fijó la hoja de ruta para la discusión parlamentaria. Por orden directa de la secretaria general de la Presidencia, los armadores libertarios notificaron a las fuerzas socias y a los mandatarios provinciales que no habrá lugar para entendimientos electorales con los bloques que rechacen la iniciativa oficial.
«El gobernador que no apoye, no va a ser tenido en cuenta para futuros acuerdos», aseguraron desde el círculo íntimo de Karina Milei. El mandato responde a la necesidad de articular el calendario legislativo con el plan del oficialismo para la reelección del presidente Javier Milei en 2027.
Trámite parlamentario y plazos electorales
La titular del bloque oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, busca coordinar los consensos para avanzar en el recinto antes de la fecha límite establecida por la Cámara Nacional Electoral. Desde Balcarce 50 señalan que el proyecto de reforma electoral deberá tratarse entre octubre y noviembre para cumplir con la exigencia técnica de definir la normativa antes de que inicie el cronograma electoral formal.
El encargado de transmitir los pliegos de la negociación a los gobernadores es el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El funcionario despliega contactos con los distritos para asegurar los votos necesarios en un escenario donde el peronismo rechaza la medida al considerarla un perjuicio para su articulación interna.
Criterios de alianza y contención del electorado
La estrategia de la Casa Rosada combina el resultado de la votación parlamentaria con las modalidades de competencia provincial. El Ejecutivo baraja esquemas flexibles que abarcan desde listas unificadas hasta esquemas de enfrentamiento controlado en los distritos.
«Los acuerdos pasan por otro lado. Hay que tratar de que no se desperfile el electorado», indicaron desde el Poder Ejecutivo. La directiva apunta a afianzar la identidad del espacio nacional frente a sectores de la gestión central que promueven acuerdos más amplios para recomponer compromisos pendientes con las provincias.









