En el vasto y complejo campo de la oncología moderna, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y esperanza como el de Gabriel Rabinovich. El científico, nacido en la ciudad de Córdoba y formado en nuestra Universidad Nacional (UNC), ha dedicado más de tres décadas a desentrañar los misterios del sistema inmunológico. Galardonado por la Legislatura de Córdoba por sus avances revolucionarios, Rabinovich se posiciona no solo como un referente de la ciencia básica, sino como el arquitecto de una posible cura y cronificación del cáncer mediante el desarrollo de terapias innovadoras.
El descubrimiento de la Galectina-1: El «freno» de las defensas
La piedra angular de la carrera de Rabinovich es una proteína llamada Galectina-1 (Gal-1). Identificada y purificada por él mismo a principios de la década de 1990, esta proteína actúa como un regulador crítico del sistema inmune. En condiciones normales, la Gal-1 es esencial para mantener el equilibrio, pero Rabinovich descubrió que tiene una personalidad dual, comparándola con el famoso caso de «Dr. Jekyll y Mr. Hyde».
Como «heroína», la Gal-1 evita la aparición de enfermedades autoinmunes al silenciar linfocitos T activados que podrían atacar al propio cuerpo. Sin embargo, en el contexto oncológico, se convierte en una «villana» formidable. El equipo liderado por Rabinovich logró descifrar cómo los tumores producen grandes cantidades de Gal-1 para desactivar las defensas naturales del organismo. Al unirse a azúcares específicos —glicanos— en la superficie de los linfocitos T, la proteína actúa como un freno biológico que permite al tumor crecer sin resistencia.
Las dos armas del tumor: Evasión y Angiogénesis
La investigación de Rabinovich, publicada en prestigiosas revistas como Immunity, identificó un circuito molecular que favorece dos procesos cruciales para la supervivencia del cáncer. El primero es la evasión del sistema inmune, donde las células mieloides supresoras (MDSCs) se convierten en «cómplices» del tumor bajo el influjo de la Gal-1, bloqueando la capacidad de ataque de los linfocitos T.
El segundo proceso es la angiogénesis, mediante el cual el tumor genera nuevos vasos sanguíneos para nutrirse y expandirse. La Galectina-1 es capaz de mimetizar factores de crecimiento vascular, asegurando que el tumor reciba el suministro de sangre necesario para su expansión. Este doble mecanismo —dejar ciego al sistema inmune y alimentar al tumor— es lo que hace que la Gal-1 sea un blanco terapéutico tan valioso.
Galtec y el desarrollo de anticuerpos neutralizantes
Para pasar del laboratorio a la cama del paciente, Rabinovich fundó GALTEC, una empresa de base biotecnológica público-privada que busca transformar estos hallazgos en terapias reales. La innovación central consiste en el desarrollo de anticuerpos específicos capaces de bloquear la acción de la Galectina-1.
Al neutralizar esta proteína, el tratamiento «desbloquea» el sistema inmunológico, potenciando su capacidad para reconocer y destruir las células tumorales. Esta estrategia no solo busca frenar el avance del cáncer, sino que podría simplificar los tratamientos actuales al reducir la necesidad de combinar múltiples fármacos agresivos. Actualmente, la investigación se encuentra en fase preclínica, habiendo mostrado resultados prometedores en modelos de cáncer colorrectal y células humanas in vitro. Para el año 2026, el proyecto proyecta avanzar en la manufactura de estos anticuerpos para iniciar las pruebas de seguridad en humanos.
Un científico con visión social y académica
A pesar de ser uno de los científicos más influyentes del mundo —ubicado en el top 2% según el ranking de la Universidad de Stanford— y poseer la mayor cantidad de patentes en Argentina, Rabinovich mantiene un fuerte compromiso con la educación pública y la accesibilidad. Ha manifestado que su objetivo es que estas tecnologías lleguen a todos los sectores de la población, superando las brechas socioeconómicas.
Su labor ha sido reconocida con distinciones de máximo nivel, como el Karl Meyer Lectureship Award en EE.UU. y dos Premios Konex. No obstante, su mirada sigue puesta en el futuro y en la formación de nuevas generaciones. En 2026, planea brindar charlas en escuelas cordobesas, especialmente en zonas vulnerables, para despertar vocaciones científicas en momentos donde la ciencia y la educación enfrentan desafíos presupuestarios.
El camino hacia la clínica
Rabinovich advierte que, aunque las expectativas son altas, todavía no existen resultados en ensayos clínicos con pacientes y que cualquier estrategia debe superar estrictos controles regulatorios. Sin embargo, la precisión alcanzada al desentrañar los mecanismos de la Gal-1 ofrece una hoja de ruta clara. Además del cáncer, su equipo investiga el uso de esta proteína para tratar la esclerosis múltiple, aprovechando su capacidad para regular respuestas autoinmunes.
En conclusión, Gabriel Rabinovich representa la excelencia de la ciencia argentina. Su trayectoria demuestra que la investigación básica es el pilar indispensable para la innovación terapéutica. Con el desarrollo de Galtec y los anticuerpos neutralizantes, la humanidad está un paso más cerca de transformar el miedo que genera el cáncer en una esperanza tangible basada en el rigor científico y el compromiso social. Su trabajo no solo busca salvar vidas, sino también garantizar que el conocimiento generado en el país retorne en beneficios para toda la sociedad.









