Lo que comenzó como una mañana habitual de trabajo el pasado sábado 9 de mayo, terminó en un incendio que borró décadas de esfuerzo. Gustavo Villagra, un mecánico de 53 años que lleva casi tres décadas trabajando de forma independiente, vio cómo su taller en Suipacha al 2100, Barrio Pueyrredón, era consumido por las llamas en cuestión de horas.
Eran cerca de las 11:30 de la mañana cuando Gustavo, quien se encontraba trabajando en la vereda por falta de espacio en el interior, escuchó una detonación. “Sentí un ruido como una explosión. Cuando entré para el taller, había fuego al fondo… quise pararlo con el matafuego, fue imposible”, relató.
A pesar de que los vecinos acudieron rápidamente con una decena de extintores, la naturaleza de los materiales en el lugar —aceite y gasoil— hizo que el incendio se tornara incontrolable. “El fuego se puso muy espeso… en un rato se pusieron bravas las llamas y tuve que salir afuera porque nada, imposible”, explicó Gustavo, detallando que el fuego alcanzó un entrepiso de madera, lo que aceleró la destrucción.
El saldo del siniestro es devastador. Aunque los bomberos lograron salvar un Fiat 600, cinco vehículos resultaron con destrucción total: tres pertenecientes a Gustavo, uno a su primo y otro a un cliente. Las pérdidas materiales no se limitan a los autos; el calor fue tan intenso que provocó el desprendimiento de revoques y la voladura de chapas del techo.
Sin embargo, lo que más duele es la pérdida de las herramientas acumuladas durante toda una vida. “Me quedé sin herramienta, me quedé sin nada… se fue todo. Hay 29 años míos de independiente se me fueron ahí en un par de horas”, lamentó el mecánico, quien durante los últimos 17 años ha trabajado solo en ese mismo local.
Además de perder su capital de trabajo, Gustavo enfrenta ahora la pérdida de su espacio físico. Los propietarios del inmueble decidieron no seguir alquilando el lugar para un taller mecánico, obligándolo a buscar un nuevo sitio desde donde empezar de nuevo. “En este momento como que estoy en el piso… de ahora cero”, confesó con angustia, señalando que actualmente se encuentra limpiando el galpón para devolverlo en condiciones.
Gustavo es el principal sustento de su familia, compuesta por su hija de 21 años, que estudia en la facultad, y su madre de 76 años. A pesar de la «catástrofe», como él mismo define el hecho, su voluntad sigue intacta: “Por suerte todavía estoy en pie y la estoy luchando todos los días… nos levantaremos”.
Cómo ayudar
Gustavo necesita recuperar lo básico para volver a trabajar y manifestó que cualquier ayuda es valiosa. “Desde un destornillador para arriba, un martillo, lo que sea, todo me sirve… máquina de soldar, gato hidráulico, todo se prendió fuego”.
Para quienes deseen colaborar con herramientas o donaciones económicas, el mecánico puso a disposición su contacto y un alias para recibir transferencias, con la esperanza de reconstruir su fuente de trabajo y recuperar su vida después del fuego:
- Alias: GUSTAVOVILLAGRA.25
- Cuenta a nombre de Gustavo Alejandro Villagra.
- Celular 3512943972














