La Cámara Primera del Crimen de la ciudad de Córdoba dicta este martes la sentencia contra José Nieto, de 58 años, en el juicio por la muerte de Trinidad Ballesteros. El dueño de los dos dogos que atacaron a la adolescente de 15 años en barrio Estación Flores durante 2023 enfrenta cargos por homicidio simple con dolo eventual. La resolución sienta un precedente judicial pionero en la provincia al juzgar la responsabilidad penal del propietario de los animales bajo esta figura legal.
En este marco, las partes acusadoras exigieron penas de prisión efectiva para el imputado. La fiscal de la causa, Milagros Gorgas, solicitó una condena de nueve años de cárcel para el acusado. Por su parte, la representación de la familia de la víctima pidió 12 años de prisión al sostener la misma calificación delictiva.
En tanto, la acusación remarcó que Nieto registraba antecedentes respecto a la conducta de las mascotas. Por ese motivo, el dueño de los perros potencialmente peligrosos ya había sido notificado previamente por la Justicia sobre las medidas de seguridad que debía implementar para contener a los animales.
Por el contrario, los abogados defensores del imputado reclamaron la absolución de su cliente durante los alegatos finales. La representación legal fundamentó su pedido en el beneficio de la duda para el único acusado que tiene la causa.
Los integrantes del tribunal que define el fallo
Por otra parte, la decisión final queda en manos de un cuerpo colegiado. El tribunal encargado de emitir la sentencia está integrado por el juez José Pueyrredón en calidad de presidente, acompañado por los vocales Mario Capdevila y Gustavo Ispan.
De este modo, el proceso penal contempla una escala que va de los 8 a los 25 años de cárcel para la figura de homicidio simple. El tribunal evalúa si aplica dicha escala legal según lo solicitado por la fiscalía y la querella.
Un proceso pionero para la Justicia de Córdoba
Finalmente, el debate oral marca un antecedente jurídico en la provincia de Córdoba. Se trata de la primera oportunidad en la que se juzga a un propietario por los ataques mortales de sus animales bajo el agravante de dolo eventual.
«Los perros potencialmente peligrosos no existen, sino los tutores»









