La Unión Industrial Argentina (UIA) rompió el silencio tras las críticas del presidente Javier Milei durante la apertura de sesiones en el Congreso y reclamó “respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo”. En un comunicado titulado “Sin industria no hay Nación”, la entidad defendió el rol del sector y se desligó de las “distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”.
Sin mencionar directamente al mandatario, el documento también respondió a cuestionamientos del ministro de Economía, Luis Caputo, y advirtió sobre la situación crítica que atraviesan numerosas fábricas, especialmente en las provincias del Norte.
Crisis en las provincias y advertencia por pymes
La UIA señaló que la transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo y no homogéneo, que impacta con distinta intensidad según el sector y la región. En ese marco, representantes de uniones industriales del Norte plantearon ante el Comité Ejecutivo de la entidad su preocupación por la caída de la actividad, la presión fiscal y las dificultades de financiamiento.
Según el comunicado, muchas empresas —en particular pequeñas y medianas industrias— enfrentan bajo nivel de producción, caída del empleo y restricciones de crédito, en un contexto de apertura comercial y recomposición macroeconómica.
El peso de la industria en la economía
La central fabril recordó que la industria representa 19% del Producto Bruto Interno, aporta 27% de la recaudación nacional y genera 1,2 millones de empleos formales directos, además de movilizar otros 2,4 millones de puestos indirectos a lo largo de la cadena productiva.
En ese sentido, remarcó que el empresariado industrial no diseñó el marco económico previo ni es responsable de los desequilibrios acumulados, en respuesta a las críticas oficiales sobre privilegios y prácticas del pasado.
Reconocimiento y mensaje político
Pese al tono firme, la entidad reconoció avances del Gobierno en materia de equilibrio fiscal, desaceleración inflacionaria y reformas estructurales, así como la decisión de encarar una mayor integración internacional.
No obstante, subrayó que el respeto institucional es condición básica para reconstruir la confianza y consolidar el desarrollo. El documento concluyó con una definición política que marcó posición frente al Ejecutivo: “La industria es parte de la solución”.
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