Las elecciones presidenciales en Perú celebradas este domingo no arrojaron un ganador en primera vuelta, por lo que el proceso se definirá en un balotaje previsto para el 7 de junio.
Con una participación marcada por un récord de 35 candidatos, los primeros resultados confirmaron una alta fragmentación del voto, en línea con la inestabilidad política del país, que tuvo nueve presidentes en los últimos diez años.
Según datos preliminares y conteos parciales, Keiko Fujimori lidera la elección con alrededor del 16% de los votos, aunque lejos del porcentaje necesario para evitar una segunda instancia electoral.
Perú votó para presidente, en un contexto de paridad y tensión
La principal incógnita se concentra en la definición de quién competirá en el balotaje.
Los sondeos y el escrutinio parcial muestran un empate técnico entre el candidato de izquierda Roberto Sánchez y el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, con cifras que oscilan entre el 12% y el 14%.
Otros postulantes, como el centrista Jorge Nieto, también se mantienen cerca en porcentaje, lo que refuerza el escenario de alta competencia y márgenes estrechos.
Problemas logísticos durante la jornada
La jornada electoral estuvo atravesada por demoras e inconvenientes operativos en distintos puntos del país.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se registraron fallas en la distribución de material electoral y en la instalación de mesas, lo que dejó a más de 63.000 personas sin votar el domingo.
Ante esta situación, las autoridades dispusieron una extensión excepcional del proceso, habilitando la votación para este lunes en 216 mesas adicionales, tanto en Perú como en centros del exterior, incluidos Estados Unidos.

En este contexto, fuentes locales relataron a Hoy Día Córdoba que varios centros de votación no llegaron a abrir debido a la falta de boletas y materiales, lo que obligó a reprogramar la emisión del voto para el lunes. Según indicaron, la situación generó malestar entre los electores, especialmente entre quienes debieron concurrir a sufragar en un día laboral.
Asimismo, mencionaron que circulan versiones sobre posibles irregularidades en la logística vinculada al traslado del material electoral, aunque sin confirmación oficial. Las mismas fuentes señalaron que la extensión del proceso abre interrogantes sobre el comportamiento del electorado, ya que quienes votan en la jornada adicional lo hacen con información parcial de los resultados, en un escenario de fuerte dispersión del voto.
Observación internacional y cuestionamientos
La misión de observación electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) informó que la jornada se desarrolló de manera ordenada y pacífica en términos generales, aunque confirmó retrasos en al menos 13 locales de votación en el sur de Lima.
El organismo internacional señaló que monitoreó cerca de mil mesas en el país y en el exterior, y descartó denuncias de fraude electoral, en medio de acusaciones públicas impulsadas por sectores políticos.
Asimismo, la OEA anunció que mantendrá observadores en los centros donde aún resta completar la votación, tras la extensión dispuesta por las autoridades.
Un Congreso fragmentado y desafíos institucionales
Además de la fórmula presidencial, los comicios incluyeron la elección de diputados y senadores, lo que anticipa un Congreso dividido.
Este escenario podría condicionar la gobernabilidad del próximo presidente, en un contexto atravesado por crisis política, inseguridad y pérdida de confianza institucional.
Con más de 27 millones de electores habilitados, el proceso electoral continuará en las próximas semanas con el avance del escrutinio definitivo.
El resultado final determinará quiénes competirán en la segunda vuelta, en la que Perú elegirá a su próximo jefe de Estado, en un contexto de incertidumbre política y fuerte dispersión electoral.
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