El fútbol actual, atravesado por cámaras, sensores y revisiones tecnológicas, no surgió únicamente por una búsqueda de modernización. Muchas de las herramientas que hoy forman parte del juego fueron consecuencia directa de episodios polémicos que dejaron en evidencia los límites del arbitraje tradicional. En ese recorrido histórico, la Selección argentina tuvo un papel central en dos de los hechos que modificaron para siempre las reglas.
La historia comienza en el Mundial de Inglaterra 1966, durante el duelo de cuartos de final entre la Argentina e Inglaterra disputado en el estadio de Wembley Stadium. Allí, el capitán argentino Antonio Ubaldo Rattín protagonizó una de las expulsiones más controvertidas de la historia.
El mediocampista reclamó ante el árbitro alemán Rudolf Kreitlein tras una infracción sobre Luis Artime. Sin comprender el idioma del juez, pidió la presencia de un intérprete para entender las decisiones arbitrales. Sin embargo, el árbitro interpretó la insistencia como una actitud desafiante y decidió expulsarlo, en una época en la que todavía no existían tarjetas para comunicar sanciones.
La escena se volvió caótica: Rattín se negó inicialmente a abandonar el campo, el partido estuvo detenido durante varios minutos y el futbolista terminó retirándose entre insultos del público inglés. Aquella jornada, recordada por muchos como el “Robo del Siglo” para el fútbol argentino, terminó siendo decisiva para cambiar la manera en que los árbitros se comunicaban con los jugadores.
El episodio llamó la atención de Ken Aston, entonces presidente del Comité de Árbitros de la FIFA y exárbitro internacional. Impactado por la confusión generada por la barrera idiomática, ideó un sistema visual universal inspirado en los semáforos: amarillo para advertir y rojo para expulsar.
Con la ayuda de su esposa, Aston diseñó las primeras tarjetas de cartulina adaptadas para ser visibles desde cualquier sector del estadio y fáciles de transportar por el árbitro. La propuesta fue presentada ante la FIFA y aprobada para implementarse oficialmente en el Mundial de México 1970.
El sistema fue un éxito inmediato. La sola presencia de las tarjetas modificó la conducta dentro del campo y aportó claridad en las decisiones arbitrales. Desde entonces, las amonestaciones y expulsiones comenzaron a ser comprendidas de manera inmediata por jugadores, entrenadores y espectadores.
Dos décadas más tarde, otro episodio con sello argentino volvería a cuestionar la capacidad humana para impartir justicia en el fútbol. En el Mundial de México 1986, Diego Armando Maradona convirtió el recordado gol conocido como “La Mano de Dios” frente a Inglaterra.
En el estadio Azteca, el capitán argentino impactó la pelota con la mano antes de enviarla al arco. El árbitro tunecino Ali Bennaceur no percibió la infracción y validó el tanto. Mientras los futbolistas ingleses reclamaban, las imágenes televisivas mostraban con claridad la acción irregular.
Aquel episodio abrió un debate que acompañaría al fútbol durante décadas: si las cámaras podían detectar un error de inmediato, ¿por qué los árbitros no podían recurrir a ellas?
La discusión volvió a tomar fuerza en el Mundial de Sudáfrica 2010. En el partido entre Alemania e Inglaterra, el mediocampista inglés Frank Lampard remató desde fuera del área y la pelota ingresó claramente al arco tras pegar en el travesaño. Sin embargo, ni el árbitro ni el asistente validaron el gol.
Las repeticiones demostraron que el balón había cruzado ampliamente la línea, generando una repercusión mundial. El escándalo aceleró la aprobación de la tecnología de línea de gol, implementada en el Mundial de Brasil 2014, y allanó el camino para la incorporación del VAR.
El sistema de asistencia arbitral por video debutó oficialmente en la Copa del Mundo de Rusia 2018 y desde entonces se convirtió en una herramienta habitual en las principales competencias internacionales.
La evolución del reglamento demuestra que muchas de las transformaciones más profundas del fútbol nacieron de errores, polémicas y partidos inolvidables. Desde la expulsión de Rattín hasta el uso del VAR, la historia del deporte refleja cómo cada controversia dejó una enseñanza que terminó redefiniendo el juego.
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