Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, en una decisión de fuerte impacto geopolítico y energético que se da en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz.
Según la Agencia de Noticias de los Emiratos (WAM), la medida responde a una “visión estratégica y económica a largo plazo” y a la necesidad de acelerar inversiones en producción energética sin las restricciones de cuotas del cartel.
Sin embargo, el anuncio se produce en un contexto de máxima tensión: la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Esta situación impulsó los precios internacionales del crudo por encima de los US$110, con el Brent en US$111,73 (+3,23%) y el WTI en US$100,30 (+4,07%).
En este escenario, EAU —tercer mayor productor del grupo, con unos 3,5 millones de barriles diarios— busca liberarse del sistema de cuotas para aumentar su producción a mediano y largo plazo, aunque en el corto plazo su capacidad exportadora está limitada por el cierre de Ormuz.
El ministro de Energía, Suhail Al Mazrouei, subrayó que se trata de una “decisión política” que no altera el compromiso con la estabilidad del mercado, sino que apunta a mejorar la capacidad de respuesta ante cambios globales.
La salida también implica abandonar la OPEP+, el bloque ampliado liderado por Arabia Saudita y Rusia, que en los últimos años había ganado protagonismo en la fijación de cuotas. Este movimiento profundiza la debilidad del cartel, que ya venía perdiendo influencia frente a productores externos como Estados Unidos, Canadá, Brasil o Guyana.
En términos políticos, EAU mantiene una estrecha alianza con Donald Trump y no ha condenado los ataques contra Irán, lo que abre otra lectura: su salida de la OPEP —donde también está Teherán— puede interpretarse como un guiño a Washington, que históricamente ha criticado al cartel por sostener precios altos mediante recortes de producción.
El golpe para la OPEP es significativo: Emiratos aportaba cerca del 12% de la producción del grupo y era, junto a Arabia Saudita, uno de los países con mayor capacidad ociosa para aumentar la oferta. Su salida “abre una grieta” que podría incentivar nuevas deserciones, como ya ocurrió con Ecuador (2020) y Angola (2024).










