Independiente de Oliva concluyó una campaña memorable dentro de la Liga Nacional de Básquet. La visita perdió por 81-71 contra Gimnasia y Esgrima en el siempre complejo estadio Socios Fundadores, despidiéndose del certamen durante el quinto y decisivo juego correspondiente a los cuartos de final. Pese al doloroso desenlace final, los jugadores conducidos por Martín González compitieron con suma hidalguía, dejando todo en la cancha hasta el último segundo.
El desarrollo comenzó favorable al local, aunque rápidamente apareció Nicolás Marcucci, goleador cordobés con 16 tantos, para nivelar momentáneamente las acciones. Sin embargo, el elenco patagónico capitalizó ciertas desatenciones de la “I” sobre el cierre del primer parcial, adelantándose 23-18 gracias al enorme aporte fundamental de Marcos Chacón, máxima figura del cotejo firmando una gran planilla estadística con 22 puntos y 7 rebotes.
Una ilusión efímera
Tras un segundo cuarto donde reinó una constante paridad, yéndose al descanso largo perdiendo 44-40, Independiente de Oliva salió totalmente decidido a cambiar el rumbo del choque. Metieron un parcial espectacular de 13-0 sustentado en la enorme efectividad ofensiva de Agustín Cáffaro y Fortunato Rolfi, logrando tomar la anhelada delantera. Parecía que el contexto anímico jugaba a favor, pero el oportuno ingreso del base chileno Sebastián Carrasco reactivó velozmente el ataque sureño, devolviéndole el dominio absoluto del tanteador.
Ingresando a los diez minutos finales, la “I” sufrió una prolongada y muy frustrante sequía anotadora. No logró encestar tiros perimetrales en toda esa extensa segunda mitad, fallando múltiples intentos externos que resultaron fatídicos para sus aspiraciones.
Gimnasia castigó al ineficacia ofensiva estirando su ventaja con paciencia, controlando cada posesión detenidamente hasta sentenciar el pase.









