Este jueves a las 19, el Museo Emilio Caraffa (Avenida Poeta Lugones 411) se convertirá en el epicentro de una conmemoración histórica con la inauguración de “Grunk. Una travesía de 100 años”. Esta ambiciosa instalación interactiva e inmersiva surge como un homenaje al centenario del arraigo de la colectividad armenia en Córdoba, tomando como punto de partida la fundación en 1926 de la Iglesia de San Jorge en el barrio Pueyrredón, hito que marcó la creación del primer templo apostólico armenio de Sudamérica. En este contexto, la propuesta no solo se presenta como un evento artístico, sino como un puente entre la memoria histórica y la resiliencia de un pueblo que encontró en la provincia un nuevo hogar. Para la inauguración la entrada será libre y gratuita.

Bajo esta premisa, la obra es el resultado de un exhaustivo trabajo cooperativo entre el Grupo Espilus, el Grupo Menk y el impulso de la propia comunidad armenia local. El concepto central de la exhibición gira en torno a la palabra “Grunk” (palabra que evoca a la grulla, símbolo armenio de la nostalgia, el movimiento y la esperanza), la cual articula un recorrido diseñado para romper con la percepción tradicional del espectador. De este modo, la muestra propone un desafío a los sentidos que va mucho más allá de la observación pasiva, invitando a los visitantes a sumergirse físicamente en la odisea de la diáspora.
En relación con la experiencia, la primera mitad del trayecto está dominada por un ambiente multisensorial donde las piezas artísticas se encuentran suspendidas en altura. Al ingresar, cada asistente recibe una “caja espejo” horizontal, un dispositivo diseñado específicamente para anular la visión frontal y lateral. En consecuencia, el público se ve obligado a mirar únicamente hacia abajo para percibir lo que ocurre arriba, generando un fenómeno de inversión espacial que desafía la interocepción y la propiocepción del cuerpo. Acompañando este proceso, el cerebro asume que el techo es el suelo que se pisa, provocando sensaciones de ingravidez, vértigo y sorpresa en un tránsito que recrea el desierto, la incertidumbre y la pérdida, pero también el posterior florecimiento en las sierras cordobesas.
Sustentabilidad y memoria colectiva
Por otra parte, la exhibición se divide en una segunda instancia donde los espectadores se despojan de los dispositivos ópticos para interactuar directamente con instalaciones cargadas de simbolismo. Entre estas piezas, destacan las valijas como metáforas del desplazamiento forzado, una proyección interactiva que simula las ventanas de una iglesia tradicional y un cierre inmersivo donde la geografía rocosa de Armenia dialoga con el paisaje cordobés. Asimismo, la materialidad de la muestra siembra una paradoja frente a la digitalización moderna, ya que prioriza una escala monumental construida artesanalmente con elementos de desecho como botellas PET, nylon, cartón corrugado y periódicos viejos.
En sintonía con esto, el proyecto funciona como un alegato contra el individualismo moderno al integrar la labor multidisciplinaria de grabadores, pintores, músicos, arquitectos y diseñadores de realidad aumentada. Finalmente, este despliegue de identidad y cultura podrá visitarse hasta el 27 de septiembre en el horario de 10 a 17:30. Las entradas están disponibles en la recepción del museo o a través de Autoentrada, recordando que los días miércoles el acceso es gratuito para todo el público.
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