Francia venció por 3 a 1 a Senegal en el estadio MetLife de Nueva Jersey, en un encuentro válido por la primera fecha del Grupo I del Mundial 2026. Tras un tramo inicial sumamente parejo, con un leve dominio de los africanos, el conjunto europeo logró destrabar el marcador en el segundo tiempo de la mano de un Kylian Mbappé imparable. El partido marcó el esperado debut de ambos conjuntos en el certamen internacional y reeditó el histórico choque de 2002.
El desarrollo del partido
El juego arrancó con mucha intensidad por parte de los dirigidos por Pape Thiaw, que eligieron una presión alta para incomodar la salida rival. Apenas transcurría el primer minuto cuando una aproximación profunda obligó al lateral Theo Hernández a rechazar el peligro de cabeza al córner tras un centro muy picante al corazón del área.
Con el correr de los minutos, los europeos lograron acomodarse en el campo y comenzaron a circular la pelota con paciencia de lado a lado. Sin embargo, los senegaleses mantuvieron el peligro al contragolpe y tuvieron la chance más clara justo antes del parate por hidratación, cuando estrellaron un violento remate en el palo que salvó a Mike Maignan.
Dominio y la polémica
En el arranque de la segunda mitad, los dirigidos por Didier Deschamps salieron decididos a llevarse el triunfo. Désiré Doué y Michael Olise generaron ocasiones claras, pero se toparon con la inmensa figura del arquero Édouard Mendy, quien también le ahogó un grito al capitán francés. Por su parte, los africanos perdonaron de contragolpe con una definición insólita que Ismaïla Sarr falló de manera increíble.
A los 14 minutos del complemento se vivió un momento de tensión. Mbappé cayó dentro del área tras un cruce con Sadio Mané y el árbitro Alireza Faghani fue convocado por el VAR. Luego de revisar la acción detenidamente en el monitor, el juez decidió no sancionar penal, desatando el reclamo generalizado del banco francés.
La apertura del marcador
La insistencia ofensiva tuvo su merecido premio a los 66′. Olise metió un pase filtrado perfecto a la espalda de Kalidou Koulibaly y apareció el atacante del Real Madrid, quien leyó la jugada un segundo antes que todos para definir de primera y dejar sin respuestas a Mendy.
El gol no solo sirvió para darle la ventaja a su equipo, sino que tuvo un enorme peso histórico. Con este grito, Mbappé alcanzó los 13 goles en Copas del Mundo y empató la máxima marca francesa que ostentaba Just Fontaine desde el torneo disputado en Suecia 1958.
Un cierre a puro gol
Sobre el tramo final, el técnico europeo dispuso el ingreso de Bradley Barcola en lugar de un impreciso Ousmane Dembbélé para buscar mayor verticalidad, y la apuesta dio frutos de inmediato. A los 81′, en su primera intervención, el joven extremo picó al vacío, esperó la salida desesperada del arquero y definió por arriba con una frialdad notable para estirar la distancia.
Cuando el encuentro se moría, los africanos no bajaron los brazos y descontaron a los 95′ a través de un remate letal de Mbayé, poniéndole suspenso a la tarde. Sin embargo, la ilusión duró un suspiro: en la jugada posterior al saque del medio, Mbappé desenfundó un misil formidable desde casi treinta metros que se clavó en el ángulo. Un golazo absoluto a los 96′ que liquidó el encuentro y lo transformó, con catorce conquistas, en el único dueño del récord histórico de su país en Mundiales.









