El juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburú tuvo este lunes uno de sus momentos más conmovedores. Cecilia Aramburú, madre del ex jugador de Los Pumas, declaró ante el Tribunal de lo Penal de Francia y aseguró que su hijo se encontró con “gente muy violenta, llena de odio, armada y también llena de impunidad”.
El proceso tiene como acusados a Loïk Le Priol, señalado como autor del asesinato, y Romain Bouvier, imputado por su participación en el hecho. Ambos están vinculados a movimientos de extrema derecha.
Durante su testimonio, Cecilia recordó el cruce que antecedió al crimen ocurrido en París, en marzo de 2022. Según reconstruyó ante los jueces, la disputa comenzó después de que los acusados realizaran comentarios provocadores y despectivos hacia una persona en situación de calle.
“La actitud de Federico fue la consecuencia de haber escuchado escenas muy provocadoras y amenazantes”, sostuvo la madre del ex rugbista, quien intentó intervenir antes de que la situación continuara en la vía pública.
Aramburú también remarcó el impacto que tuvo en la familia conocer los antecedentes y las vinculaciones ideológicas de los acusados.
“Nosotros no sabíamos lo que era la extrema derecha en Francia; al dolor indecible de la muerte de un hijo se suma esa circunstancia”, expresó entre lágrimas.

La madre del ex jugador argentino también apuntó contra el componente xenófobo y nacionalista que, según su relato, estuvo presente durante el episodio. “Me imagino que Federico tampoco se iba a ir asintiendo después de escuchar ‘tú argentino, tú neozelandés, y nosotros somos de aquí, estamos en casa’”, manifestó ante el tribunal.
Por su parte, la viuda del ex rugbier, María, describió el calvario de tener que sacar adelante sola a sus tres hijos pequeños en medio de continuos cuadros de angustia que requieren atención médica constante.
A su turno, el actual entrenador de la selección de Italia y ex Puma, Gonzalo Quesada, rompió en llanto al evocar la lealtad de su amigo.
Quesada fue categórico ante el tribunal al aclarar que los gestos físicos de la víctima durante el altercado en el bar respondieron estrictamente a un acto defensivo para proteger a Hegarty, desarmando la estrategia de la defensa que intenta argumentar una supuesta «legítima defensa» por parte de los imputados.
El juicio continuará en Francia mientras se intenta determinar la responsabilidad penal de Le Priol y Bouvier por el ataque que terminó con la vida de Aramburú. Para la familia, el proceso representa también el reclamo de justicia por un crimen que, según sostuvo su madre, estuvo atravesado por el odio y la violencia ideológica.









