La agroindustria mostró una recuperación durante mayo al liquidar US$2.677 millones, un monto que representó un incremento del 7% respecto de abril y que volvió a posicionar al sector como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la economía argentina.
Los datos fueron difundidos por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que reúnen a las principales empresas del complejo oleaginoso y cerealero, responsable de cerca del 48% de las exportaciones nacionales.
La mejora mensual coincidió con el período de mayor actividad de la cosecha gruesa, cuando se intensifica el flujo de granos hacia los puertos y aumenta el ritmo de comercialización de la producción agrícola.

Mejora mensual, pero con retroceso en el año
Pese al repunte registrado en mayo, el balance acumulado de 2026 continúa por debajo del nivel alcanzado durante el año pasado.
Entre enero y mayo, el complejo agroexportador liquidó US$10.343 millones, lo que representa una caída del 12% frente al mismo período de 2025. Según explicaron desde las entidades, la diferencia responde principalmente a la baja de los precios internacionales de los granos respecto de los valores observados un año atrás.
«Mayo marcó un crecimiento en embarques y en recepción de camiones a los puertos, especialmente con la recuperación de ventas de maíz a la exportación; las diferencias con el año pasado están dadas por precios internacionales menores en términos comparativos», señalaron desde el sector.
La cifra es seguida de cerca tanto por el mercado como por el Gobierno, debido a que la liquidación del complejo oleaginoso-cerealero constituye una de las principales fuentes de oferta de dólares para la economía local y resulta clave para fortalecer las reservas y sostener la estabilidad cambiaria.
El rol estratégico del sector
Desde Ciara y CEC recordaron que la liquidación de divisas está directamente vinculada con la compra de granos a los productores y con el ritmo de las exportaciones. Por ese motivo, el ingreso de dólares no siempre refleja de manera exacta el volumen de embarques realizado en un determinado período, sino que también depende de factores comerciales y financieros.
Entre ellos aparecen las cotizaciones internacionales de los commodities, las decisiones de venta de los productores y las condiciones del mercado local.
Además, la competitividad del sector continúa condicionada por cuestiones logísticas e infraestructura portuaria. La eficiencia operativa de los principales corredores exportadores, especialmente en el Gran Rosario y los puertos del sur bonaerense, sigue siendo un factor determinante para mantener costos competitivos frente a otros actores de la región, como Brasil.
La evolución de las liquidaciones durante los próximos meses también dependerá del ritmo de comercialización de la cosecha y de las expectativas de los productores. En un contexto donde el grano continúa funcionando como resguardo de valor para parte del sector, la velocidad con que se concreten nuevas ventas será clave para sostener el flujo de divisas hacia la economía.
Así, el dato de mayo dejó una lectura dual: por un lado, confirmó una recuperación mensual en plena temporada alta del agro; por otro, mostró que el sector todavía no logra revertir la caída acumulada registrada en lo que va de 2026.
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