El Monotributo reúne en una sola cuota los componentes impositivo, previsional y de obra social. Sin embargo, la parte destinada a jubilación es considerablemente menor que la que aporta un trabajador asalariado formal. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de Fundación Mediterránea, calculó qué ingreso jubilatorio podrían financiar esos aportes si cada trabajador acumulara el dinero durante toda su vida laboral en un esquema similar al de capitalización individual.
El resultado es contundente: si los fondos sólo conservaran su valor frente a la inflación, ni siquiera 40 años de aportes alcanzarían para financiar una jubilación mínima, según la simulación.
El ejercicio tomó como referencia un haber mínimo de $489.776 en agosto, incluido el bono de $70.000, y analizó períodos de aportes de 10, 20, 30 y 40 años en las distintas categorías del régimen.
Una gran diferencia según la categoría
La distancia entre los aportes realizados y el ingreso que podrían financiar es especialmente amplia en las categorías inferiores, donde se concentra la mayor parte de los contribuyentes.
Actualmente hay unos 4,8 millones de monotributistas. De ellos, 2,8 millones son activos en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y unos 2,2 millones realizan aportes previsionales. El 55% de los monotributistas activos está en la categoría A, mientras que A, B y C reúnen el 78%.
En la categoría A, el escenario resulta particularmente desfavorable. Con 30 años de aportes y un rendimiento equivalente a la inflación, un hombre podría financiar una renta vitalicia equivalente a apenas el 7% de una jubilación mínima. Con 40 años, llegaría al 9%.
Para una mujer de la misma categoría, los porcentajes serían todavía menores: 4% con 30 años de aportes y 6% con 40 años.
En la categoría K, la más alta del régimen, el resultado mejora, aunque tampoco alcanza la mínima bajo este supuesto. Un hombre con 30 años de aportes podría financiar el 56% de un haber mínimo y con 40 años llegaría al 75%. En el caso de las mujeres, los porcentajes serían del 38% y 50%, respectivamente.
¿Por qué las mujeres obtienen un porcentaje menor?
La diferencia no significa que el Monotributo establezca aportes previsionales distintos para hombres y mujeres. Surge de los supuestos utilizados por el estudio para calcular durante cuánto tiempo debería alcanzar el fondo acumulado.
El ejercicio considera que los hombres se jubilan a los 65 años y tienen una sobrevida de 15,9 años después del retiro. Para las mujeres, toma una edad jubilatoria de 60 años y una sobrevida de 23,8 años.
Así, en la simulación, las mujeres comienzan a cobrar antes y el dinero acumulado debe alcanzar para financiar una mayor cantidad de años. Por eso, con los mismos años de aportes y dentro de una misma categoría, el ingreso mensual estimado resulta inferior.
El informe también contempla el caso de hombres que dejan una pensión a su cónyuge supérstite, lo que reduce aún más el ingreso que podría financiar el fondo acumulado.
Qué pasa si el ahorro obtiene una ganancia
El panorama cambia cuando el estudio incorpora un rendimiento real del 2% anual, es decir, una ganancia que se mantiene dos puntos porcentuales por encima de la inflación.
En ese escenario, algunos casos de la categoría K llegan a superar el haber mínimo. Un hombre con 40 años de aportes podría financiar una renta equivalente al 138% de una jubilación mínima, mientras que una mujer alcanzaría el 99%.
La diferencia también se observa en las categorías inferiores. El estudio calculó cuánto debería aumentar el aporte previsional de una persona de categoría A para alcanzar una renta equivalente a la mínima después de 40 años, bajo ese supuesto de rendimiento.
Para una mujer, el aporte debería pasar de los actuales $18.247 a $160.298 mensuales, un incremento del 778%. Para un hombre que dejara una pensión a su cónyuge, debería subir a $150.600, un 725% más.
Una simulación, no la jubilación actual
El IERAL remarcó que el ejercicio es una simulación teórica. No significa que un monotributista que hoy tenga 40 años de aportes vaya a cobrar esos porcentajes de una jubilación mínima ni que su haber actual se determine mediante una cuenta de capitalización individual.
El objetivo del cálculo es mostrar qué renta podrían financiar los aportes actuales si cada trabajador acumulara sus contribuciones durante toda su vida laboral y esos fondos se utilizaran para sostener una renta vitalicia al momento del retiro.
El informe también comparó los resultados con la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM). Incluso tomando esta prestación como referencia, el ahorro no alcanzaría para financiarla completamente después de 40 años de actividad en el escenario en que los fondos sólo conservan su valor frente a la inflación.
Como alternativa para una futura reforma, el estudio planteó un sistema “nocional”, mediante el cual el Estado registraría los aportes realizados por cada trabajador y reconocería un rendimiento sobre ese fondo para calcular el haber al momento del retiro.
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