El flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, debutó el martes con una conferencia de prensa que rápidamente se viralizó por su curiosa forma de justificar los aumentos de tarifa, al aseverar que ante el encarecimiento de los servicios públicos “voy a tratar de abrigarme, más que prender el gas”. En su segundo día al frente de la cartera, el funcionario tuvo que salir ayer a disculparse por la polémica que desató su argumento – “no quise expresar eso, es una frase poco feliz, y mucho más como la levantaron los medios”, aseveró –, en un contexto por demás sensible por la renuncia de Manuel Adorni tras un largo escándalo por el abrupto crecimiento que experimentó su patrimonio en su paso por el Estado.
Si los manuales de comunicación para situaciones de crisis indican que el objetivo principal de una intervención pública tiene que ser el cierre de la polémica en cuestión, el debut de Ravier parece ir en sentido contrario. Sus palabras abrieron un nuevo frente de debate sobre las políticas oficiales, para colmo en el inicio de una ola de frío que se sentirá con fuerza en miles de hogares de todo el país que tienen problemas para pagar los servicios públicos –según una encuesta reciente de Casa Tres, para el 59% de los consultados el ingreso familiar no alcanza para llegar a fin de mes-.
La Secretaría de Energía de la Nación sumó su propia leña a la caldera pública ayer al confirmar que las tarifas de gas en todo el país subieron en promedio un 3% desde este mismo miércoles, mientras que las de electricidad tuvieron un ajuste de 1,5% en toda la región del AMBA. Para el interior del país, esta suba depende de cada empresa distribuidora. Vale acotar que el ajuste de la tarifa de gas está por encima de la inflación proyectada debajo de 2% para junio, algo que también había sido anticipado por Ravier. «Los aumentos tarifarios mes a mes superan el nivel de la inflación que mide el índice de precios al consumidor. Esto quiere decir que, poco a poco, se están haciendo correcciones en las tarifas para ir ordenando también los servicios públicos», aseveró en referencia a los planes oficiales para el resto del año.
Sin embargo, el incremento sostenido de las facturas de electricidad, gas, agua y transporte es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, sobre todo en el invierno, donde crecen los niveles de consumo energético. La razón objetiva quedó expuesta en estos días con un informe de la Fundación Capital sobre el crecimiento del peso de las tarifas en el presupuesto de los hogares durante la gestión de Javier Milei. Según el informe, para una familia con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos, el gasto en tarifas ya representa el 22% del ingreso mensual, más de cuatro veces del 5,3% que significaba en diciembre de 2023.
Para el caso de un hogar con dos jubilaciones mínimas, en tanto, ese porcentaje pasó del 5,1% al 17,3% (más del triple); mientras que para una familia con un ingreso mensual de 1.500.000 de pesos -equivalente al ingreso medio-, el peso se duplicó, al pasar del 7% al 14%; y en un hogar con un salario medio del sector formal casi se triplicó, al pasar del 3,8% al 10,7%. Incluso entre los sectores de mayores ingresos, el peso de las tarifas subió: una familia con ingresos arriba de 4.500.000 de pesos destina hoy alrededor del 6% de su presupuesto, el triple que en diciembre de 2023, cuando representaba el 2%; mientras que en un hogar del decil superior la participación pasó del 1,6% al 3%, casi el doble.
“La recomposición tarifaria redujo el ingreso disponible de los hogares, especialmente en los de menores ingresos, donde los servicios públicos ya absorben cerca del 20% del ingreso familiar”, concluyó la Fundación Capital, que advirtió que el escenario tenderá a agravarse ya que “aún queda margen para nuevas correcciones” en todos los servicios públicos.
Ravier admitió que fue “poco feliz” su frase sobre abrigarse por el aumento del gas









