Hubo un tiempo en que la escalera era simplemente una transición necesaria, un elemento funcional relegado a un rincón de la planta para conectar niveles de una edificación.
Sin embargo, las tendencias de la arquitectura moderna proponen un giro de 180 grados: hoy la estructura se planta en el corazón de la vivienda como verdadera protagonista de la casa.
No es sólo una cuestión de tránsito; constituye un recurso constructivo con estilo que define el carácter del espacio.

La danza de los materiales
La elección del material es el primer paso para definir el lenguaje de la escalera. En las obras locales se advierte una convivencia armónica entre lo industrial y lo orgánico:
- Hormigón visto: Es el referente de la arquitectura moderna. Su plasticidad permite crear estructuras de una sola pieza, con una impronta brutalista que prescinde de revestimientos para lucir su carácter.
- Metal: Ideal para espacios reducidos. Responde al estilo industrial, ofrece durabilidad y soporta las cargas. Es apto tanto para interiores como para exteriores. El color puede aportar un protagonismo singular. Las estructuras de hierro con peldaños de vidrio templado generan una transparencia que libera la visual y permite el paso de la luz sin obstáculos.
- Microcemento: Se consolida como el aliado para las escaleras de hormigón o para renovar viejas estructuras de granito. Su ventaja reside en la continuidad visual. Al eliminar las juntas, la pieza se percibe como un bloque sólido, con una estética similar a la de una cantera. Además, su versatilidad cromática permite desde el clásico gris cemento hasta tonos arena que dialogan con el interiorismo de estilo mediterráneo o nórdico.

Las de madera
Tal como se concibe la arquitectura actual, las escaleras de madera aportan calidez a cualquier material y, en particular, a las grandes aberturas. “Las especies que más recomendamos por su nobleza, calidad y resistencia son nativas locales provenientes principalmente del norte del país, especialmente de la provincia de Misiones. Entre ellas se destacan: Zoita, Laurel, Guayubira, Paraíso, Marmelero y Guayca”, apunta Efraín Oviedo, de Maderas Nativas.
Para la fabricación de los escalones, Oviedo remarca la importancia de trabajar con piezas que originalmente tengan 2 pulgadas de espesor. “Durante el proceso de cepillado, escuadrado y terminación, ese espesor se reduce hasta quedar en 4 centímetros finales, que es la medida más empleada. Pero así también es posible usar de 1.5” (3 cm de espesor final) que brinda resistencia estructural, estabilidad y durabilidad, cualidades fundamentales para una escalera sometida al uso diario”, dice el asesor.
Respecto a los pasamanos de madera, existe una gran variedad de modelos y tendencias. “En nuestro caso, trabajamos en conjunto con arquitectos, diseñadores y carpinteros para desarrollar soluciones a medida que se adapten al diseño de cada proyecto y a las preferencias del cliente. Como criterio general, recomendamos que el pasamanos sea de la misma especie de madera que los escalones, lo que permite mantener una armonía estética y continuidad en el diseño”, define Oviedo.

Formas originales
Más allá de la clásica escalera “en U” o lineal, el diseño contemporáneo propone desafíos visuales interesantes:
- Peldaños voladizos (o flotantes): Empotrados directamente en el muro, parecen flotar en el espacio. Es la expresión del minimalismo, aunque requiere un cálculo estructural preciso para evitar vibraciones.
- Caracol evolucionada: Lejos de las versiones incómodas de antaño, las nuevas helicoidales presentan diámetros generosos y barandas que las convierten en un punto focal cilíndrico de gran impacto visual.
- La viga central: Una columna vertebral de acero que sostiene los peldaños, permitiendo una visual limpia y una estética marcadamente contemporánea.
El dato: En caso de remodelar, cabe recordar que la proporción ideal sigue la regla de Blondel: dos alturas (contrahuellas) más una base (huella) deben sumar entre 62 y 64 centímetros para un caminar natural.
Iluminación
La iluminación dejó de ser un plafón en el techo para integrarse en la arquitectura. Ya no se ilumina para ver por dónde se pisa, sino para crear un escenario.
- Cintas led: Se colocan ocultas en el borde de cada peldaño. Generan un efecto de “flotabilidad” y son ideales para destacar la textura del material.
- Baño de luz lateral: Pequeños spots embutidos en la pared (a unos 20 cm del escalón) que proyectan luz rasante. Es un recurso que evita el encandilamiento nocturno.
- Sensores de movimiento: La tecnología permite que la escalera se encienda de forma secuencial a medida que detecta el paso, un detalle de confort en las casas inteligentes.
Barandas y pasamanos
Si la escalera es el cuerpo, la baranda es el alma que define su estilo. En las actuales propuestas arquitectónicas de Córdoba, la tendencia es clara: quitar peso visual. Se busca seguridad sin sacrificar la amplitud del ambiente.
- Paneles de vidrio templado: El recurso por excelencia para las plantas libres. Se fijan con botones de acero inoxidable o se embuten en perfiles de aluminio ocultos en el piso. El resultado es una transparencia total que permite que la escalera se integre al ambiente sin segmentarlo.
- Tensores de acero: Para un look más industrial o náutico. Los cables de acero tensados horizontal o verticalmente aportan una línea geométrica moderna. Es una opción liviana y resistente para dúplex o casas de estilo contemporáneo.
- Barandas “ciegas” de construcción: Una vuelta a lo sólido. Se trata de tabiques de placa de roca de yeso o mampostería que suben a la altura de pasamanos. Pintadas del mismo tono que la pared, logran que la escalera se perciba como una cinta continua, minimalista y escultural.

Más allá de su utilidad técnica, el pasamanos actúa como un guía visual que define la silueta de la estructura y conecta los diferentes niveles del ambiente. Al igual que para la estructura, existen múltiples variantes en cuanto a material para el pasamanos.
“No hay que olvidar el tacto. Un pasamanos de madera maciza sobre una estructura de vidrio o metal aporta esa cuota de calidez necesaria en el punto de contacto con el usuario; es una experiencia única y una combinación moderna”, señala Oviedo.
Además, si se le suma una garganta de luz led empotrada en el mismo pasamanos, el efecto nocturno distingue el espacio.









