El extenso calendario electoral de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) clausuró finalmente sus urnas este jueves por la tarde. Tras los comicios generales en el Pabellón Argentina realizados en mayo, la atención se trasladó durante tres jornadas (2, 3 y 4 de junio) a los dos colegios preuniversitarios: el Colegio Nacional de Monserrat y la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano.
El sistema de votación directa y ponderada arrojó un veredicto inapelable que dejó una curiosidad estadística: en ambas instituciones el escrutinio arrojó un idéntico resultado de 63% contra 37%. Sin embargo, detrás de la simetría de las cifras, las lecturas políticas en las calles Obispo Trejo y en Alberdi tomaron rumbos diferentes en su relación con la conducción central de la universidad.
En el Colegio Nacional de Monserrat, la expectativa estaba puesta en el fin de la era de 18 años bajo la conducción de Aldo Guerra. La lista Somos Ser Más Monserrat, más cercana al director saliente y vinculada a la coalición oficialista «Somos UNC», se consagró ganadora frente a la propuesta de renovación de «Nuestro Monse».
A pesar de los gestos de apertura que el Rectorado de Jhon Boretto había mostrado hacia los referentes del armado renovador a comienzos de abril, la balanza terminó inclinándose a favor de la continuidad histórica, garantizándole al Rectorado la estabilidad de su bastión más tradicional.
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En el barrio de Alberdi, la lectura política tuvo un signo inverso. La Escuela Manuel Belgrano ratificó su histórica autonomía con un triunfo aplastante de Escuela Futura sobre la propuesta de Belgranenses.
La lista de Escuela Futura está integrada por Sebastián Berardo en el cargo de Director, Mariel Morales como Vicedirectora Académica y Gustavo Fridlender como Vicedirector Administrativo, se impuso por un 62,75% frente a 37,25% la lista Belgranenses, conformada por Mario Guiñazú como candidato a Director, Mara Quevedo como candidata a Vicedirectora Académica y Lucas Albano como Vicedirector Administrativo.
La propuesta de Escuela Futura consolidó su perfil mediante un fuerte componente gremial, el acompañamiento de los centros de estudiantes y su rol como motor del proyecto de «carrera docente». Esta plataforma logró neutralizar al armado de Belgranenses, que pese a tener una sintonía mucho más fluida con las autoridades del Pabellón Argentina, solo logró imponerse en el claustro de no docentes.
Se trató de la segunda oportunidad en la historia de estas instituciones en la que se aplicó el sistema de votación directo, secreto, obligatorio y ponderado. El proceso contó con la participación de todos los claustros y una nota distintiva: la intervención de las familias de los alumnos a través del padrón de «Personas Adultas Representantes», donde correspondió un solo voto por grupo familiar.
Con estos resultados se cierra formalmente el año electoral de la Casa de Trejo, que ya había ratificado a Jhon Boretto y Mariela Marchisio al frente del Rectorado con el 57% de los votos en mayo.
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