El agua es un recurso hídrico necesario para el desarrollo económico de una comunidad y para las actividades diarias de los seres humanos, pero más allá de ser un derecho, es una responsabilidad con valor económico, social y ambiental. Tanto las empresas como los habitantes de cada ciudad deben tomar conciencia que el agua de calidad, es un recurso natural cada vez más escaso tanto superficial como subterráneo.
El vertido de efluentes de diferentes orígenes sin tratar es una de las principales causas de deterioro de los ecosistemas naturales.
Los humedales se construyen dentro de una cubeta revestida de plástico, hormigón o arcilla. El filtro es un sustrato de arena y grava. La poca profundidad, el flujo lento y los sustratos saturados de los humedales favorecen la sedimentación
La vegetación -como juncos, carrizos, camalotes, espadañas y lentejas de agua- es vital para la eliminación de contaminantes. Las raíces y los rizomas de las plantas aflojan el medio del sustrato, aumentando el movimiento del agua a través de la rizosfera, que, en palabras simples, es la zona del suelo cercana a las raíces de las plantas, donde se desarrolla la vida microbiana. El agua se canaliza a través de los agujeros del sustrato causados por las raíces de las plantas en descomposición.
En las zonas urbanizadas esta problemática es en principio abordable a partir de la conexión de los efluentes a la red cloacal para posterior tratamiento en plantas centralizadas. Sin embargo, los sectores alejados del centro urbano y de baja densidad poblacional no suelen ser alcanzados por este servicio, produciéndose vertidos directos, sin tratar, a los cuerpos de agua superficiales cercanos.
En estos sectores, el uso de tecnologías descentralizadas para el tratamiento de aguas residuales es una buena alternativa para reducir el impacto sobre los ecosistemas acuáticos superficiales y mejorar la calidad de vida de la población. Los humedales construidos demostraron ser buenas herramientas económicas y sostenibles para el tratamiento de aguas residuales en especial de origen domiciliario.
Me pase años impulsando humedales artificiales en Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires, para que actúen como tapones antes que aguas contaminadas desembocaran en el rio. Estos sistemas biotecnológicos también podrían tratar metales pesados, residuos cloacales y sangre de frigoríficos.
El problema de la gestión depende sobre todo de los políticos, que no son diferentes del resto de la sociedad. Los políticos, como el resto de los seres humanos, tienen un comportamiento poco previsor. ¿Cuántos de nosotros se ponen el cinturón de seguridad en los coches por miedo a las multas y no como medida de prevención de un accidente? Con el estado actual del conocimiento, se podrían realizar medidas que evitarían muchos problemas. Sin embargo, en muchas ocasiones se toman decisiones que no es que vayan en contra del conocimiento científico, sino incluso contra el sentido común.
“La falta de tratamiento de las aguas residuales domésticas es un problema que atraviesa a la Argentina y a toda Latinoamérica, y afecta no sólo a las poblaciones rurales sino también a la periferia de las grandes ciudades. La idea con este tipo de proyectos es reducir la contaminación de suelos, aguas subterráneas y superficiales. Son desechos que generamos nosotros, así que tenemos que ser conscientes de ello y buscar soluciones apropiadas”, explica la doctora Romina Schiaffino, investigadora (CONICET, CITNOBA, UNNOBA-UNSAdA) y docente de la UNNOBA.
Insistir en la implementación de humedales artificiales es fundamental porque representan una solución basada en la naturaleza altamente eficiente, económica y sostenible para la depuración de aguas residuales y la gestión ambiental, especialmente en contextos donde las plantas de tratamiento convencionales no son viables.
Estos sistemas ofrecen una oportunidad a los gestores ambientales para conservar y mejorar la biodiversidad acuática en ambientes ecológicamente pobres. Además de otros servicios ecosistémicos, mejorando la biodiversidad acuática local y regional, y aunque funcionan mas como sumideros de nutriente que como focos de biodiversidad, su biodiversidad podría verse mejorada a través de apropiados diseños y manejos.
Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).
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