A un día de cumplirse un mes de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el norte de Venezuela, el Banco Mundial estimó que los daños directos ascienden a US$19.500 millones, mientras el balance oficial de víctimas ascendió a más de 5.000 muertos y la comunidad internacional alertó por el déficit de financiamiento para atender la emergencia.
En su primera evaluación, el organismo señaló que las pérdidas por destrucción directa alcanzan los US$19.500 millones, de los cuales US$9.300 millones corresponden a viviendas, US$5.000 millones a edificios no residenciales y US$5.200 millones a infraestructura.
El Banco Mundial advirtió que la reconstrucción con estándares más modernos y resistentes, junto con la remoción de escombros, podría elevar el costo total hasta cerca de US$50.000 millones, por lo que recomendó impulsar una sólida alianza entre el sector público y el privado para afrontar la recuperación.
«Estos daños representan una cifra abrumadora para cualquier economía y exigen una respuesta coordinada», sostuvo la entidad.
Más de 5.300 muertos y miles de desplazados
Según el último balance oficial difundido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, los terremotos dejaron 5.398 personas fallecidas y 16.740 heridos, mientras 23.335 personas continúan alojadas en 107 campamentos temporales.
Además, las autoridades informaron que 856 edificios resultaron afectados y 190 colapsaron como consecuencia de los movimientos sísmicos del 24 de junio.
Los estados de La Guaira y Distrito Capital concentraron el 47% de los daños, seguidos por Miranda y Carabobo.
La recuperación podría extenderse durante una década
Ante este escenario, el Banco Mundial advirtió que el ritmo de la reconstrucción será determinante para la recuperación económica del país y sostuvo que el desastre afectará la productividad, el consumo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante los próximos 10 años.
Para mitigar ese impacto, el organismo recomendó incrementar la inversión pública y privada, ampliar el margen fiscal y fortalecer la asistencia económica a las familias afectadas.
«Los terremotos han trastocado vidas, dañado infraestructura crítica y creado nuevos desafíos para la recuperación de Venezuela», afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, quien aseguró que la institución acompañará al país durante el proceso de reconstrucción.
La ayuda humanitaria sigue siendo insuficiente
Por otro lado, el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) alertó que solo el 39% de la respuesta humanitaria necesaria cuenta con financiamiento, pese a que 1,3 millones de personas requieren asistencia, casi el doble de las que ya necesitaban ayuda antes de los sismos.
La organización advirtió que cerca de 24.000 niños continúan sin clases y que miles de familias siguen viviendo en refugios temporales en condiciones precarias.
«La verdadera prueba será si el apoyo internacional se mantiene cuando la atención mediática disminuya», señaló la directora del NRC en Venezuela, Elena Vicario, quien pidió a la comunidad internacional aumentar los aportes para evitar que la emergencia derive en una crisis prolongada.
Las búsquedas continúan entre los escombros
Mientras avanzan las tareas de reconstrucción, familiares, voluntarios y equipos de rescate continúan buscando desaparecidos en las zonas más afectadas, especialmente en las urbanizaciones de Caraballeda, en el estado de La Guaira. Los trabajos se mantienen entre los escombros con la esperanza de hallar sobrevivientes o recuperar los cuerpos de las personas que aún permanecen desaparecidas.
Aunque el Gobierno no difundió una cifra oficial de desaparecidos, la plataforma ciudadana «Desaparecidos Terremoto Venezuela» estima que unas 29.400 personas continúan sin ser localizadas, lo que mantiene la incertidumbre de miles de familias que siguen recorriendo hospitales, morgues y centros de identificación en busca de noticias sobre sus seres queridos.
En paralelo, el gobernador de La Guaira, Alejandro Terán, informó que solo 1.752 de los 7.200 comercios que funcionaban antes del desastre permanecen en pie. Ante ese panorama, el gobierno regional puso en marcha, junto con la banca pública y privada, líneas de crédito destinadas a la recuperación de inventarios, la reparación de maquinarias y la reactivación de la actividad económica en el estado más castigado por los terremotos.









