La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este miércoles con una nueva ofensiva militar ordenada por el presidente Donald Trump, quien confirmó que las fuerzas estadounidenses volverán a atacar territorio iraní mientras insiste en que Teherán debe aceptar un acuerdo sobre su programa nuclear.
A través de sus redes sociales, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) anunció que sus unidades comenzaron a atacar «numerosos objetivos en Irán» en respuesta a la «continua agresión iraní», mientras medios iraníes reportaron fuertes explosiones en la costa sur del país, cerca del estratégico Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el transporte mundial de petróleo y gas.
Desde la Casa Blanca, Trump ratificó la ofensiva y aseguró que Washington continuará golpeando a Irán mientras no firme un entendimiento con Estados Unidos. «Los golpeamos duro ayer y vamos a volver a golpearlos duro hoy», afirmó ante periodistas en el Salón Oval. Más tarde volvió a insistir: «Les dimos un buen golpe ayer y hoy les daremos otro», al tiempo que acusó a Teherán de retrasar deliberadamente las negociaciones nucleares.
El mandatario sostuvo además que el acuerdo promovido por Washington ya está completamente negociado y que Irán solo debe «empezar a firmar un papel». «Estuvimos muy cerca, pero siguen demorando y tomándonos el pelo porque antes trataron con presidentes muy tontos», expresó. Incluso evitó descartar ataques contra infraestructura civil, como puentes o centrales eléctricas, al ser consultado por periodistas sobre una posible ampliación de los objetivos militares.
En la misma línea, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anticipó que el ejército estadounidense «estará muy ocupado esta noche» en Irán, luego de una visita al cuartel general del Centcom en Tampa, Florida. El funcionario aseguró que los ataques serán «contundentes» y que continuarán mientras Teherán no acepte el acuerdo impulsado por la Casa Blanca.
«Irán tiene la oportunidad de llegar a un buen acuerdo y no lo ha hecho«, sostuvo Hegseth, quien afirmó que las operaciones militares buscan establecer las condiciones para concretar el entendimiento que pretende Trump. También advirtió que, si fuera necesario, las ofensivas podrían repetirse en las próximas horas o durante los próximos días.
La nueva escalada militar llega apenas un día después de que Estados Unidos bombardeara posiciones iraníes en respuesta al supuesto derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el Estrecho de Ormuz. Según Washington, la aeronave fue alcanzada mientras patrullaba la zona, aunque sus dos tripulantes sobrevivieron y fueron rescatados por un dron marítimo estadounidense.
La ofensiva estadounidense también alcanzó un buque petrolero en el golfo de Omán, al que Washington acusó de violar el bloqueo marítimo impuesto sobre Irán. Tras el ataque, el Gobierno de India informó que tres marineros permanecen desaparecidos y que otros 21 tripulantes fueron rescatados frente a las costas omaníes.
Frente a las declaraciones de Trump, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, respondió que su país «se mantendrá firme frente a cualquier presión o amenaza» y calificó las advertencias sobre posibles ataques contra infraestructura civil como una «señal de desesperación».
«Las infraestructuras críticas son vitales para el pueblo. Las amenazas contra ellas no son una demostración de fuerza, sino una señal de desesperación ante la voluntad de una nación«, escribió el mandatario iraní en su cuenta de X.
En paralelo, el vocero de la cancillería iraní, Esmaeil Baqai, acusó a Washington de haber saboteado el proceso diplomático mediante cambios constantes de postura y reiteradas violaciones del alto el fuego alcanzado meses atrás. Según afirmó, Irán deberá «revaluar la situación» antes de continuar cualquier negociación con Estados Unidos.
El conflicto entre ambos países comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva sobre territorio iraní que terminó con la muerte del líder supremo de ese país. Desde entonces, la guerra se extendió por toda la región e involucró también a Israel, el Líbano y varios países del Golfo Pérsico.
Aunque en abril ambas partes acordaron un cese del fuego, los intercambios militares nunca cesaron completamente y las hostilidades volvieron a intensificarse durante las últimas horas, alimentando el temor de una escalada regional de mayor magnitud.
En paralelo al conflicto armado, continúan las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, uno de los principales focos de tensión entre Teherán y Occidente. Trump aseguró este miércoles que el acuerdo impulsado por su administración «prohíbe completamente» que Irán pueda desarrollar armas nucleares, mientras que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó una resolución respaldada por Washington para exigir mayor información sobre las reservas de uranio y las instalaciones nucleares iraníes.
Teherán rechazó esa decisión y acusó a Estados Unidos de actuar «hipócritamente», al reclamar transparencia sobre el programa nuclear mientras mantiene operaciones militares sobre infraestructura iraní.









