La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este domingo con una nueva ola de ataques militares, amenazas cruzadas y un agravamiento de la crisis en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que, por orden del presidente Donald Trump, lanzó una ofensiva contra 140 objetivos militares iraníes, entre ellos posiciones de misiles, drones, depósitos de municiones, sistemas de defensa aérea y centros de comunicaciones.
Según Washington, la operación respondió al ataque atribuido a la Guardia Revolucionaria iraní contra el buque portacontenedores GFS Galaxy, de bandera chipriota, mientras navegaba por el Estrecho de Ormuz.
«El comandante en jefe ordenó estos ataques para responsabilizar a las fuerzas iraníes y seguir degradando su capacidad de atacar a buques comerciales y marineros civiles», indicó el CENTCOM.
Por su parte, Trump aseguró que la ofensiva buscó imponer un «alto costo» al régimen iraní y afirmó: «Los bombardeamos durísimo anoche«.
Irán respondió con ataques y crece la tensión alrededor del Estrecho de Ormuz
Tras los bombardeos estadounidenses, Irán lanzó una nueva ofensiva con misiles y drones contra países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses, entre ellos Baréin, Kuwait, Qatar, Omán y Jordania.
En Qatar, las autoridades reportaron tres heridos, entre ellos un niño, por la caída de fragmentos tras la interceptación de proyectiles iraníes.
Kuwait denunció daños en puestos fronterizos y en una plataforma de perforación de la empresa estatal Kuwait Oil Company, además de un trabajador herido.
En tanto, Omán confirmó ataques con drones en la región de Musandam y aseguró que adoptará «todas las medidas necesarias» para proteger su territorio.
Por su parte, el Ejército de Jordania informó que tres misiles iraníes impactaron en su territorio sin provocar víctimas, aunque sí daños materiales.
Paralelamente, el futuro del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y el gas comercializados en el mundo, se convirtió en uno de los principales focos de tensión.
Mientras Irán reiteró que el paso permanecerá cerrado «hasta nuevo aviso» debido a la presencia militar estadounidense, Estados Unidos rechazó esa versión. El presidente Trump y el CENTCOM aseguraron que la vía marítima permanece abierta y que las fuerzas estadounidenses están preparadas para garantizar la libertad de navegación.
En medio de las versiones enfrentadas, el asesor del líder supremo iraní, Mohsen Rezaee, afirmó que «Ormuz es más importante que decenas de bombas atómicas», mientras crece la preocupación internacional por el posible impacto del conflicto sobre el suministro energético y los mercados mundiales.
Trump endureció las amenazas contra Irán
Desde Washington, Trump elevó el tono de sus advertencias contra Irán y volvió a acusar a Teherán de haber intentado asesinarlo, al tiempo que aseguró que cualquier nueva agresión recibirá una respuesta militar de gran magnitud.
En una entrevista televisiva, el presidente estadounidense afirmó que su Gobierno está preparado para actuar y sostuvo que Estados Unidos mantiene una capacidad ofensiva considerable contra territorio iraní. «Tenemos aproximadamente 1.000 misiles apuntando a Irán, y tenemos muchos más disponibles», aseguró el mandatario, al advertir que las fuerzas estadounidenses están listas para responder si la situación continúa escalando.
Trump también responsabilizó a Irán por el deterioro de la situación en Medio Oriente y afirmó que los recientes ataques contra posiciones iraníes fueron una consecuencia directa de las acciones de Teherán. «Los bombardeamos durísimo», declaró, al referirse a la ofensiva estadounidense contra objetivos militares iraníes.
El presidente estadounidense aseguró además que su administración había intentado avanzar por la vía diplomática, pero acusó a Irán de romper los compromisos alcanzados. Según explicó, tras un acuerdo inicial entre ambas partes, Teherán habría lanzado un ataque contra una embarcación en el Estrecho de Ormuz, lo que desencadenó la nueva respuesta militar de Washington.

Mojtaba Jamenei prometió vengar la muerte de su padre
En medio de la escalada, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, prometió vengar la muerte de su padre y antecesor, Alí Jamenei, fallecido durante los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
«Nos comprometemos a vengar la sangre del líder mártir y de todos los mártires de estas dos guerras«, afirmó en un mensaje difundido por la televisión estatal iraní.
Además, sostuvo que los responsables «no tendrán una muerte tranquila» y aseguró que la represalia es una decisión del pueblo iraní y no depende de una persona en particular.
En paralelo, un diario conservador iraní publicó una infografía con 13 dirigentes extranjeros identificados como posibles objetivos de represalia, entre ellos el presidente Trump, funcionarios israelíes y líderes europeos.

Continúan los esfuerzos diplomáticos
Pese al recrudecimiento de los enfrentamientos y al intercambio de ataques entre Washington y Teherán, Qatar, Omán y Pakistán mantienen activos sus canales diplomáticos con el objetivo de evitar que la crisis derive en un conflicto regional de mayores dimensiones.
En ese marco, el Gobierno de Pakistán llamó a todas las partes a actuar con moderación y avanzar hacia una desescalada inmediata. El ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, mantuvo una conversación telefónica de urgencia con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, para intentar preservar las vías de diálogo y sostener los compromisos establecidos en el Memorando de Entendimiento de Islamabad.
«Pakistán sigue con profunda preocupación los recientes incidentes que están aumentando aún más las tensiones regionales», señaló la Cancillería paquistaní, que instó a los involucrados a «tomar medidas inmediatas hacia la desescalada» y cumplir con los acuerdos alcanzados previamente.
Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos enfrentan importantes obstáculos. La agencia semioficial iraní Fars informó que Teherán no retomará las negociaciones con Estados Unidos mientras Washington no modifique su postura, detenga las operaciones militares y cumpla con los compromisos incluidos en el acuerdo de paz. Según la fuente iraní, cualquier nuevo diálogo dependerá de garantías sobre el cese de las hostilidades y la resolución de las disputas vinculadas al conflicto.
En paralelo, Israel expresó su respaldo a la postura estadounidense. El primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que Trump busca agotar la vía diplomática, aunque advirtió que el mandatario norteamericano «no duda en recurrir a la fuerza cuando ellos incumplen los compromisos».
Ante el deterioro de la situación, la comunidad internacional manifestó su preocupación. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó su «profunda preocupación» por la escalada militar y alertó sobre el riesgo de que la confrontación entre Estados Unidos e Irán pueda transformarse en una crisis regional de consecuencias imprevisibles.









