Flybondi atraviesa una de sus mayores crisis desde su creación. La aerolínea low cost lleva más de una semana con cancelaciones masivas, suspendió a sus tripulantes hasta septiembre y enfrenta una fuerte reducción de su capacidad operativa, con dudas sobre su continuidad.
Desde el 2 de julio, la compañía canceló gran parte de sus vuelos programados, una situación que no se registraba desde la pandemia. Según la plataforma failbondi.fail, que monitorea la actividad de la empresa, entre el 2 y el 10 de julio se suspendieron más de 125 vuelos.
El impacto también se reflejó durante el fin de semana largo: mientras Flybondi concentró 29 cancelaciones entre el jueves feriado y el viernes no laborable, sus competidoras del mercado doméstico, Aerolíneas Argentinas y JetSmart, registraron menos de 25 en conjunto durante el mismo período. Y desde el jueves feriado hasta la fecha, suma 60 cancelaciones en casi 4 días.
Menos aviones y problemas de operación
El deterioro de la compañía se viene acumulando desde hace meses. Durante el verano, Flybondi canceló más de 150 vuelos y afectó a unos 25.000 pasajeros. Luego enfrentó inconvenientes contractuales con proveedores de aeronaves bajo modalidad ACMI (avión, tripulación, mantenimiento y seguros), que dejaron varios aviones fuera de servicio.
Los datos de failbondi.fail muestran una caída sostenida de la operación. En la primera semana completa del registro, la compañía tenía un promedio de 15,4 aviones activos por día y 547 vuelos semanales. En la última semana relevada, la programación se redujo a 92 vuelos semanales.
Cambios en la conducción
La crisis operativa estuvo acompañada por modificaciones en la estructura de gestión. Mauricio Sana dejó de estar al frente del día a día y Paz Lovisolo asumió como CEO, mientras el empresario Leonardo Scatturice y su fondo COC Global Enterprise avanzaban en el control del grupo.
Meses después, trascendió la salida de Lovisolo y la conducción habría quedado en manos de Leonel Dopazo, mientras la empresa avanza con un plan de reorganización.
En un comunicado enviado a pilotos y tripulantes, Flybondi informó que decidió ampliar las suspensiones del personal de vuelo y cabina hasta el 30 de septiembre para “garantizar la sostenibilidad y perdurabilidad” de la compañía.
Reclamos y seguimiento oficial
La empresa también enfrenta reclamos judiciales y conflictos con proveedores. Extrabajadores denunciaron demoras en el pago de indemnizaciones y cerca de 300 empleados dejaron la compañía mediante acuerdos de retiro voluntario.
La Administración Nacional de Aviación Civil (Anac) inició un sumario administrativo en enero, mientras que la Secretaría de Transporte mantiene seguimiento sobre la venta de pasajes correspondientes a vuelos que finalmente no despegan.
Mientras Flybondi reduce su actividad, otras compañías avanzan en el mercado doméstico. Aerolíneas Argentinas mantiene el liderazgo en cabotaje y JetSmart se posiciona como la principal alternativa low cost.









