El Parlamento de Francia aprobó este jueves una ley que facilitará la devolución de bienes culturales y restos humanos obtenidos de manera ilícita por el Estado francés entre 1815 y 1972, en muchos casos durante el período colonial.
La iniciativa fue respaldada por amplia mayoría tanto en el Senado como en la Asamblea Nacional y establece un nuevo marco legal para restituir objetos históricos, obras de arte y piezas patrimoniales reclamadas por otros países.
La norma busca simplificar los mecanismos de restitución y crear una excepción al histórico principio francés de “inalienabilidad”, que impedía transferir bienes pertenecientes a colecciones públicas.
Hasta ahora, cada devolución debía aprobarse mediante leyes específicas y caso por caso. Con el nuevo sistema, Francia podrá devolver piezas conservadas en museos nacionales como el Louvre, Orsay o Quai Branly cuando se compruebe que fueron adquiridas mediante saqueos, robos o ventas bajo coerción.
La restitución deberá ser autorizada por decreto del Consejo de Estado francés y contará con informes científicos elaborados junto al país reclamante, además de la intervención de una comisión nacional especializada en restitución de bienes culturales.
La legislación no alcanza a colecciones privadas y excluye determinados objetos arqueológicos y militares. La ministra de Cultura francesa, Catherine Pégard, celebró la aprobación y afirmó que el país finalmente cuenta con “una arquitectura coherente” para responder a los reclamos internacionales.
Durante años, distintos países —especialmente antiguas colonias africanas y naciones latinoamericanas como México— reclamaron a Francia la devolución de piezas extraídas durante guerras, saqueos o procesos coloniales.
En los últimos años, el gobierno francés ya había comenzado algunas restituciones simbólicas, como la devolución del “tambor parlante” a Costa de Marfil o de restos humanos a Madagascar. La nueva ley busca institucionalizar esos procesos y convertir las restituciones en un mecanismo permanente.









