El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que uno de los principales objetivos de su viaje oficial a China será impulsar una mayor apertura del mercado chino para las empresas estadounidenses, especialmente para las compañías que integran la comitiva empresarial que lo acompaña.
Antes de arribar a Pekín a bordo del Air Force One, Trump afirmó que le solicitará al presidente chino, Xi Jinping, que facilite el acceso de firmas norteamericanas al mercado asiático. “Pediré abrir China para que estas empresas puedan contribuir al crecimiento del país”, expresó el mandatario a través de sus redes sociales.
La visita marca el primer viaje oficial de un presidente estadounidense a China en casi una década y se produce en un contexto de tensiones comerciales, disputas tecnológicas y diferencias geopolíticas entre ambas potencias.
Empresarios tecnológicos y gigantes industriales en la comitiva
Trump viaja acompañado por una delegación integrada por 18 altos ejecutivos de empresas vinculadas a sectores estratégicos como tecnología, aviación, energía, banca y producción agroindustrial.
Entre ellos sobresale Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, quien finalmente se incorporó al viaje luego de versiones periodísticas que indicaban que no había sido invitado oficialmente. Trump desmintió esas informaciones y aseguró que el empresario ya formaba parte de la delegación presidencial.
También participan Tim Cook, máximo responsable de Apple; Elon Musk, fundador de Tesla; y representantes de Boeing y Meta, compañías que mantienen fuertes intereses comerciales en el mercado chino.
La presencia de Nvidia cobra especial relevancia debido a las restricciones regulatorias que enfrenta la empresa para comercializar en China sus avanzados chips destinados a inteligencia artificial.
Comercio, tecnología y tensiones geopolíticas
Durante la estadía en Pekín, Trump mantendrá reuniones bilaterales con Xi Jinping que incluirán actividades protocolares en el Gran Salón del Pueblo, una visita al Templo del Cielo y una cena oficial de Estado.
Además de los temas económicos, las conversaciones abordarán cuestiones sensibles de política internacional, entre ellas la guerra con Irán, las restricciones tecnológicas, la venta de armas estadounidenses a Taiwán y la disputa por los semiconductores.
Mientras Washington busca ampliar las exportaciones de aviones, productos agrícolas y energía para reducir el déficit comercial con China, Pekín pretende que Estados Unidos flexibilice las limitaciones impuestas a la exportación de tecnología avanzada y equipamiento para la fabricación de chips.
La gira se desarrolla en un momento delicado para Trump, cuya política arancelaria enfrenta cuestionamientos judiciales internos, mientras ambas potencias intentan redefinir el equilibrio comercial y tecnológico global.









