El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró que su país está “aplastando al enemigo” y “ganando esta batalla” en el marco de la creciente tensión militar con Irán, tras un nuevo episodio de violencia que dejó decenas de heridos.
Las declaraciones fueron realizadas desde la ciudad de Arad, donde un misil impactó durante la noche del sábado y provocó más de 60 heridos, una decena de ellos en estado grave. Durante su recorrida por la zona afectada, el mandatario calificó como un “milagro” que no se hayan registrado víctimas fatales.
No obstante, Netanyahu subrayó que el número de afectados podría haber sido menor si la población hubiera seguido estrictamente las indicaciones de seguridad. En ese sentido, reiteró la importancia de acudir a los refugios ante las sirenas y llamó a mantener la disciplina en un contexto de conflicto abierto.
En su mensaje, el líder israelí también buscó reforzar el respaldo internacional. “Es momento de que otros países se sumen”, expresó, al tiempo que valoró el apoyo de algunas naciones alineadas con la postura de Israel y de Estados Unidos, aunque advirtió que aún resulta insuficiente frente a la magnitud de la ofensiva.
La escalada bélica también tuvo una fuerte respuesta desde Teherán. Altos mandos militares iraníes aseguraron que el país continuará e intensificará sus ataques mediante el uso de armamento avanzado. El general Ali Abdollahi, comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, afirmó que el desarrollo tecnológico permitirá sostener operaciones más agresivas con el objetivo de modificar el equilibrio en el terreno.
En la misma línea, el portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Reza Talaeinik, sostuvo que las Fuerzas Armadas seguirán un “camino de combate sin interrupción” hasta alcanzar la “rendición total” de Israel y Estados Unidos, lo que evidencia una profundización tanto en el plano militar como en el discursivo.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia sobre las posibles consecuencias regionales del conflicto. Señaló que la infraestructura energética de Oriente Medio podría sufrir daños irreversibles si se atacan instalaciones estratégicas iraníes.
La amenaza surge en un contexto de creciente tensión internacional, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mencionara la posibilidad de atacar centrales energéticas iraníes si no se garantizaba la apertura del estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
El cruce de declaraciones y acciones militares refleja una escalada que preocupa a la comunidad internacional, ante el riesgo de una ampliación del conflicto en una región clave para el equilibrio energético global.









