Nigeria confirmó este martes el primer caso de ébola en su territorio. Se trata de una mujer que viajó en avión desde Uganda hasta Abuya, la capital nigeriana. El contagio se suma a un brote que comenzó en mayo en la República Democrática del Congo (RDC). En paralelo, Kenia elevó a nueve el número de casos confirmados.
“La paciente, una mujer que llegó recientemente a Nigeria en un vuelo internacional procedente de Uganda, fue internada en un hospital privado” de Abuya, donde recibió atención médica durante varios días antes de que se confirmara el diagnóstico, informó el ministro de Salud nigeriano, Muhammad Ali Pate. Ante esta situación, el Gobierno instó a todos los centros de salud públicos y privados a mantenerse en estado de alerta máxima.
El funcionario precisó que se identificaron 44 contactos cercanos de la paciente y que los equipos de salud pública trabajan para localizar y vigilar a las personas que podrían haber estado expuestas al virus. Entre ellas se encuentran personal sanitario, pacientes, cuidadores y personas que interactuaron con la mujer durante el viaje.
“Estamos haciendo todo lo posible para contener este caso mediante el rastreo de todos los contactos que la persona pudo haber tenido”, afirmó Ali Pate.
Nueve casos en Kenia
En paralelo, Kenia confirmó un nuevo contagio y elevó a nueve el total de casos de ébola, incluido el primer paciente detectado en el país, que murió. El nuevo infectado es un joven de 24 años, familiar cercano del caso inicial, importado de la República Democrática del Congo.
“El Ministerio de Salud confirma un caso más de la enfermedad, lo que eleva el total a nueve casos confirmados, incluyendo el primer caso, que murió”, informó la cartera sanitaria keniana. Según el comunicado, el contagio se confirmó el lunes y corresponde a una persona que ya se encontraba en cuarentena por haber tenido contacto con el primer enfermo.
Las autoridades señalaron que los nueve casos pertenecen a un mismo grupo y que, hasta el momento, no hay evidencias de transmisión comunitaria. Además, destacaron que el nuevo paciente fue aislado ante los primeros síntomas, sometido a pruebas y puesto en tratamiento inmediatamente después de confirmarse el resultado positivo.
El brote más mortífero en la RDC
Desde mayo, la República Democrática del Congo enfrenta el decimoséptimo brote de ébola de su historia, que en pocos meses se convirtió en el más mortífero registrado en el país. Según un balance de las autoridades sanitarias congoleñas, la epidemia superó los 9.000 casos y provocó 4.381 muertes.
El brote está causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la que todavía no hay vacunas ni tratamientos específicos autorizados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en el desarrollo de dos vacunas que ya comenzaron a probarse en personas, aunque su evaluación llevará varios meses. Francia y Países Bajos, con un caso cada uno, son los otros países afectados por el virus, según la información disponible.
La epidemia avanza en un país atravesado por una profunda crisis humanitaria, que dificulta la respuesta sanitaria y el control de la enfermedad. La RDC enfrenta desde hace años inestabilidad política, conflictos armados y graves problemas económicos y sociales que afectan directamente al funcionamiento de su sistema de salud.
Desde 2022, la violencia en el este congoleño provocó el desplazamiento de 4,6 millones de personas en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
A comienzos de 2025, la escalada de los enfrentamientos entre las fuerzas congoleñas y el grupo armado M23, que incluyó la toma de Goma, agravó la situación. El conflicto está vinculado, entre otros factores, a disputas territoriales y por el control de los recursos naturales.
En este contexto, los desplazamientos masivos dificultan el seguimiento de los contactos y pueden favorecer la propagación del virus, mientras que la crisis humanitaria limita la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios.









