Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia reciente tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el miércoles por la tarde. Según confirmó este jueves el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el balance oficial asciende a 188 muertos, 1.520 heridos, 157 desaparecidos y al menos 200 personas atrapadas bajo los escombros.
Los movimientos sísmicos, considerados los más potentes registrados en el país desde 1900, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y provocaron derrumbes de edificios y viviendas, daños en infraestructura crítica, cortes de servicios públicos y una amplia movilización de los organismos de emergencia.
Además, las autoridades informaron que 2.927 familias resultaron damnificadas y que al menos 250 edificios fueron destruidos o sufrieron daños severos.
Sin embargo, familiares de las víctimas denuncian cifras muy superiores a través del sitio desaparecidosterremotovenezuela.com, donde aseguran que hay 45.743 personas desaparecidas.
La Guaira, epicentro de la tragedia
El estado costero de La Guaira, vecino a Caracas, concentra el mayor impacto de la catástrofe. Las localidades de Caraballeda y Playa Grande registran algunos de los daños más severos, con decenas de edificios colapsados o seriamente comprometidos.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó la situación como “una verdadera tragedia” y declaró la región como zona de desastre.
Además de las viviendas afectadas, las autoridades reportaron daños en 20 centros comerciales y en 46 obras de infraestructura pública.
La tragedia también golpeó con fuerza al sistema de salud. Al menos ocho hospitales resultaron afectados en La Guaira y varios de ellos debieron ser evacuados de emergencia. Los pacientes fueron trasladados a otros centros asistenciales, donde continúan recibiendo atención médica.
El Ministerio de Salud informó que fueron habilitados 20 hospitales públicos y privados para concentrar la atención de los heridos, principalmente en Caracas, aunque también se activaron dispositivos especiales en Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.
“Hacemos un llamado a mantener la calma y seguir estrictamente las indicaciones de las autoridades competentes”, señaló la cartera sanitaria.
Miles de personas pasaron la noche en las calles
La primera noche después de la tragedia estuvo marcada por el temor a nuevas réplicas. Miles de personas permanecieron a la intemperie en Caracas y otras ciudades, donde improvisaron refugios sobre el asfalto o permanecieron dentro de sus vehículos para evitar riesgos ante posibles derrumbes.
Los hospitales trabajaron al límite de su capacidad y los organismos de protección civil mantuvieron operativos de emergencia durante toda la madrugada.
El temor no era infundado. Jorge Rodríguez informó que hasta el mediodía del jueves se habían registrado 138 réplicas de los terremotos principales, una situación que mantiene en vilo a la población y dificulta las tareas de rescate en algunas zonas afectadas.

Estado de emergencia nacional
Horas después de los terremotos, Delcy Rodríguez anunció la declaración del estado de emergencia nacional.
“En estos momentos hay que mantener la unión para salvar vidas”, afirmó durante una conferencia de prensa.
La mandataria sostuvo que la prioridad absoluta es el rescate de sobrevivientes y la asistencia a los afectados.
“Lo principal es rescatar vidas; después veremos cómo se encara la reconstrucción material”, expresó.
Acompañada por Jorge Rodríguez y el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, informó que los estados de Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón figuran entre los más golpeados por los sismos.
Asimismo, confirmó la desconexión preventiva de la red de gas doméstico para evitar explosiones o accidentes derivados de posibles daños estructurales.
Suspensión de clases y servicios afectados
Como parte de las medidas adoptadas para afrontar la emergencia, el Gobierno suspendió las clases durante el resto de la semana, paralizó las actividades laborales no esenciales, ordenó la evacuación obligatoria de los edificios con daños estructurales y creó un Estado Mayor para la Contingencia, encargado de coordinar la respuesta ante el desastre.
El impacto de los terremotos también afectó el funcionamiento de los principales servicios e infraestructuras del país. El Aeropuerto Internacional de Maiquetía fue cerrado debido a los daños sufridos en sus instalaciones, mientras que los sistemas de Metro y Ferrocarril suspendieron sus operaciones para inspeccionar estaciones y vías. Además, se interrumpió de manera preventiva el suministro de gas en las zonas más afectadas, continúan los cortes de electricidad en Caracas y La Guaira y persisten los problemas en el abastecimiento de agua en Caracas, Miranda, La Guaira, Yaracuy, Falcón y Zulia.
Rescate contrarreloj entre los escombros
Las tareas de búsqueda continúan en distintos puntos del país con la participación de miles de efectivos de Protección Civil, bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios. En el municipio caraqueño de Chacao, más de 500 rescatistas trabajan en edificios derrumbados.
El alcalde local, Gustavo Duque, confirmó la existencia de víctimas fatales tras el colapso de estructuras en la zona de Los Palos Grandes. “Estamos enfocados en tratar de rescatar a la mayor cantidad de vecinos con vida”, señaló.
Por su parte, Jorge Rodríguez anunció la habilitación de una línea telefónica adicional al sistema estatal VENApp para centralizar los reportes de personas desaparecidas. “Estamos en una carrera denodada contra el tiempo para rescatarlos vivos”, enfatizó.
El peor escenario: la advertencia del USGS
Aunque las cifras oficiales continúan actualizándose, especialistas advierten que el impacto final podría ser mucho mayor.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) activó una alerta roja mediante su sistema PAGER y advirtió que existe una elevada probabilidad de que el número definitivo de víctimas aumente significativamente.
Según las proyecciones del organismo, existe un 42% de probabilidades de que el número de víctimas fatales se ubique entre 10.000 y 100.000 personas. Además, calcula un 33% de posibilidades de que el saldo oscile entre 1.000 y 10.000 fallecidos, mientras que asigna un 17% de probabilidad a un escenario en el que las muertes superen las 100.000.
El organismo explicó que sus proyecciones se basan en la densidad poblacional, la cercanía de los epicentros a zonas urbanas y la vulnerabilidad de muchas construcciones.
“Es probable que se produzcan un elevado número de víctimas y daños extensos”, señala el informe.
Además, estima que las pérdidas económicas podrían representar entre el 1% y el 7% del Producto Interno Bruto de Venezuela.
Las próximas horas serán decisivas para determinar la verdadera dimensión de una tragedia que ya figura entre las peores catástrofes naturales de la historia contemporánea de Venezuela y que mantiene a todo el país pendiente de una carrera contrarreloj para encontrar sobrevivientes entre los escombros.
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