Cinco días después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela, el número de víctimas fatales ascendió a 1.719, mientras que los heridos llegaron a 5.034, según informó este lunes el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
El funcionario precisó además que 15.866 personas permanecen damnificadas y que 3.142 familias fueron afectadas directamente por el desastre. El balance representa un fuerte incremento respecto del difundido el domingo, cuando se contabilizaban 1.450 fallecidos y 3.150 heridos.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan con las tareas de búsqueda y rescate en las zonas más castigadas con la esperanza de encontrar sobrevivientes. En esos operativos participan brigadas venezolanas junto a 2.741 especialistas extranjeros, apoyados por 140 perros de rescate y vehículos especializados.
La situación sigue siendo especialmente crítica en La Guaira, declarada zona de desastre y el estado más golpeado por los sismos. Allí, las autoridades relevaron 855 edificios afectados, de los cuales 189 colapsaron por completo y 666 presentan daños parciales. Aunque el 90% del sistema eléctrico ya fue restablecido, persisten importantes daños en rutas, hospitales y viviendas, lo que dificulta las tareas de recuperación.
Además, 22.619 personas fueron atendidas en hospitales y centros sanitarios de campaña. Paralelamente, el Gobierno continúa habilitando refugios para los damnificados: 15 grandes centros funcionan en La Guaira, mientras que otros campamentos fueron instalados en escuelas e instituciones públicas. A ellos se suman 50 campamentos provisorios distribuidos entre Caracas y Miranda.
La Guaira ya había sido escenario de una de las peores tragedias de la historia reciente de Venezuela, cuando en 1999 lluvias e inundaciones dejaron más de 10.000 muertos.
En ese contexto, la actividad sísmica continúa. Durante la mañana de este lunes una nueva réplica volvió a sacudir la costa central del país. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) informó una magnitud de 4,2, mientras que el Servicio Geológico Colombiano estimó que alcanzó 5,1, con epicentro a unos diez kilómetros al este de La Guaira.
Rodríguez aseguró que desde el 24 de junio ya se registraron 611 eventos sísmicos, aunque previamente la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, había informado unas 400 réplicas.
Por otra parte, la incertidumbre sobre el paradero de miles de personas continúa siendo uno de los principales desafíos. La plataforma Desaparecidos Terremotos Venezuela registra 45.485 personas sin contacto y 15.346 localizadas, sobre un total de 60.831 reportes. Al mismo tiempo, estimaciones independientes sostienen que la cantidad de desaparecidos podría superar ampliamente los registros oficiales.
Para facilitar la búsqueda, el Gobierno habilitó la plataforma localizapacientes.com, donde los familiares pueden consultar si una persona desaparecida fue trasladada a algún hospital del país. Asimismo, puso en funcionamiento la línea telefónica 0800 AYUDA01, destinada a brindar asistencia psicológica a los afectados.
A su vez, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció la extensión por una semana de la suspensión de clases en todo el territorio venezolano. Según explicó, la medida permitirá completar las inspecciones estructurales en los establecimientos educativos, garantizar condiciones seguras para estudiantes y docentes y facilitar el trabajo de los equipos de emergencia.
La magnitud de la tragedia llevó a las autoridades a calificarla como «la mayor tragedia que ha ocurrido en la historia de Venezuela». De acuerdo con estimaciones de la ONU, el desastre podría dejar casi siete millones de damnificados y provocar pérdidas materiales cercanas a 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del Producto Interno Bruto del país.
Además, el doble terremoto podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada, según una primera evaluación experimental rápida realizada por la NASA gracias a imágenes satelitales.
Las imágenes se han creado usando datos del radar del satélite Sentinel-1, que forma parte del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus, y la NASA destaca que se trata de un “producto preliminar elaborado a los pocos días del suceso y aún no ha sido validado”, reportó la cadena CNN.
Frente a ese escenario, la comunidad internacional intensificó la asistencia humanitaria. El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este lunes que elevó a US$300 millones sus aportes directos para atender la emergencia, recursos que serán canalizados a través de organizaciones aliadas. Además, informó el despliegue de más de 200 efectivos militares, helicópteros y aviones para colaborar con las tareas logísticas.
Entre los efectivos enviados figuran cerca de 100 especialistas de la Fuerza Aérea estadounidense, que trabajan para ampliar la capacidad operativa del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, severamente afectado por los terremotos. A ese operativo se sumarán 130 marines, que colaborarán en la rehabilitación del puerto de La Guaira para facilitar el ingreso de ayuda humanitaria por vía marítima.
Como complemento, el Comando Sur de Estados Unidos informó que la Fuerza Espacial aporta imágenes satelitales para identificar las zonas más afectadas y orientar el trabajo de los equipos de rescate.
En paralelo, la Unión Europea (UE) anunció una ayuda de cinco millones de euros y activó el Mecanismo de Protección Civil Europeo, que permitirá el despliegue de rescatistas, bomberos y personal médico, además del uso del sistema satelital Copernicus para elaborar mapas de daños en tiempo real.
Por su parte, la Corporación Andina de Fomento (CAF) anunció la creación de un fondo multidonante de hasta US$200 millones, destinado a financiar la atención inmediata de la emergencia, la rehabilitación de servicios esenciales y la reconstrucción de las zonas devastadas.
Finalmente, la ONG Provea cuestionó las cifras oficiales de víctimas y reclamó que se permita el acceso de organizaciones independientes para verificar y cotejar los datos difundidos por las autoridades sobre el número de fallecidos.









