El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, mantuvieron este martes una reunión de casi una hora y media en la Casa Blanca. Fue el primer encuentro formal entre ambos mandatarios desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán, con el objetivo de suavizar las tensiones y alinear estrategias regionales.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó la reunión privada como «positiva y productiva», aunque el Gobierno estadounidense no ofreció detalles adicionales de inmediato.
Netanyahu, en tanto, describió el intercambio como «excelente» a través de sus redes sociales, destacando la plena asociación y el apoyo mutuo entre Estados Unidos e Israel.
«Cuando digo excelente, no lo digo superficialmente», dijo Netanyahu. Y continuó: «Una conversación de plena colaboración, con apoyo mutuo, con la comprensión del objetivo común de garantizar que Irán no tenga armas nucleares, y otros objetivos también. Una de las mejores conversaciones que he tenido con el presidente de los Estados Unidos, nuestro amigo Donald Trump».
A pesar del tono afectuoso, la reunión se produjo tras declaraciones de Trump expresando frustración por los planes israelíes de divulgar inteligencia sobre el sitio nuclear iraní Mount Pickaxe. El mandatario estadounidense minimizó la urgencia de las actividades en dicho sitio, al señalar que «no es un gran problema» y cuestionar la necesidad de anunciar esos movimientos al mundo.
Asimismo, Trump enfrenta una creciente presión para poner fin a la guerra con Irán, que ha provocado altos costos económicos y el aumento de los precios antes de las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre.
Por su parte, Netanyahu enfrenta una campaña de reelección en su país y busca asegurar el compromiso de Estados Unidos de impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
Gaza y Líbano, temas de la agenda
En la agenda también figuró el acuerdo marco con Líbano respecto a la guerra contra Hezbolá y la posible expansión de los Acuerdos de Abraham en la región.
Por un lado, Estados Unidos confirmó nuevas conversaciones entre Israel y el Líbano, que se celebrarán del 4 al 6 de agosto en Roma, en el marco de la creación de «zonas piloto» con el ejército libanés.
Respecto a la situación en Gaza, se discutió la implementación de una fuerza internacional de estabilización, que permitiría el ingreso de tropas de países como Marruecos y Uganda.
Esta medida, aprobada por el gabinete de seguridad israelí, busca gestionar el alojamiento de palestinos desplazados en zonas específicas del sur, como la ciudad de Rafah.
Las próximas semanas serán determinantes para definir si la estrategia común prioriza la presión militar o avanza hacia un acuerdo diplomático con Teherán.









