Lo que prometía ser una de las experiencias turísticas más impactantes de Brasil se transformó en una pesadilla de altura para decenas de visitantes. Este lunes, un grupo de 200 turistas quedó varado en la cima del emblemático Morro Dois Irmãos luego de que un operativo contra el crimen organizado derivara en un intenso intercambio de disparos en la base del cerro, afectando directamente a la comunidad de Vidigal.
El procedimiento, ejecutado por la Policía Civil con respaldo de la Fiscalía de Bahía, tenía un objetivo de alto valor: Ednaldo Pereira Souza, alias “Dadá”, señalado como uno de los líderes del Comando Vermelho (CV). Sin embargo, la incursión fue recibida con una violenta resistencia por parte de las bandas armadas, que abrieron fuego para proteger la huida de su jefe.
Varados entre el paisaje y la balacera
Muchos de los afectados habían iniciado el ascenso antes del amanecer para capturar las primeras luces del día. Alrededor de las 11.30 (hora local), el sonido de las ráfagas de fusil cortó la tranquilidad de la reserva.
Por razones de seguridad, las fuerzas policiales ordenaron el cierre de los senderos, dejando a los excursionistas atrapados en la cumbre durante más de 30 minutos.
La evacuación, cargada de tensión, se concretó horas más tarde gracias a un cordón de seguridad coordinado entre la policía, guías locales y residentes de Vidigal. Afortunadamente, las autoridades confirmaron que no hubo heridos entre los civiles.
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Caos en la Avenida Niemeyer
Mientras el tiroteo se concentraba en los pasillos de la favela, las células del narcotráfico trasladaron el conflicto a las arterias viales. En una táctica clásica de distracción y bloqueo, los delincuentes interceptaron un colectivo y utilizaron contenedores de basura para obstruir la Avenida Niemeyer, la vía costera vital que conecta los barrios de São Conrado y Leblon.
El tránsito permaneció interrumpido durante gran parte del mediodía, hasta que unidades de la Policía Militar lograron despejar la calzada y normalizar la circulación bajo un clima de extrema vigilancia.
Objetivo prófugo
Pese al amplio despliegue, el principal objetivo del operativo no fue capturado. Según informaron fuentes oficiales, “Dadá”, señalado como jefe del CV en el sur de Bahía, logró evadir el cerco policial al escapar por un pasadizo oculto en la vivienda donde se encontraba, dejando atrás a su familia.
Sin embargo, el procedimiento sí arrojó resultados: tres personas fueron detenidas —dos en flagrancia y una mujer por orden judicial—, y se incautó un importante arsenal que incluye un fusil Colt calibre 5.56, una escopeta calibre 12, una pistola 9 mm con numeración adulterada, además de drogas, cargadores, radiotransmisores, ropa camuflada y teléfonos celulares.
El operativo, coordinado por el Ministerio Público de Bahía, también tuvo impacto en la vida cotidiana de la zona. Siete líneas de colectivos debieron desviar sus recorridos en el área de Vidigal, mientras que un centro de salud suspendió actividades externas y al menos cuatro escuelas permanecieron cerradas por razones de seguridad. Con el correr de la mañana, la situación comenzó a normalizarse.
Al momento, “Dadá” continúa prófugo, y las fuerzas de seguridad mantienen tareas de inteligencia y patrullajes en el sur de Río de Janeiro. El episodio vuelve a poner el foco en los desafíos de seguridad en zonas turísticas cercanas a territorios bajo influencia de organizaciones criminales.









