No digo la más linda, la de mejor poesía, la composición más emocionante. No. La más popular, cantada, reconocida, interpretada. La más utilizada por todos los que intentan arrancar con la guitarra.
Amanecida como un querer
Popular. No hay dudas. Ahora, si hacemos encuesta sobre su autor y preguntamos:
_ Quién compuso esa música que todo el mundo tararea, quién escribió esa letra que todo el mundo sabe…
Ahí la cosa se complica. Porque su autor fue un hombre ajeno al universo del folklore y de la música. El autor fue un empresario. Y el nombre con el cual la registró era un nombre ficticio.
Si se indaga en quién fue el autor, aparecerá el nombre de Luis Morales, alguien que nunca existió. No existió porque Morales no es más que el pseudónimo de Luis Profili, mendocino, empresario de la construcción que tocaba la guitarra al final del día como distracción y terapia. Y también en reuniones con amigos, a quienes un día les hizo escuchar una melodía que había compuesto:
(suena ahora en nuestras cabezas Zamba de mi esperanza)
Los amigos de Profili se entusiasmaron y le dijeron a Luis:
_ Che, está buena la música, ponele letra.
Y así fue que en 1950, el empresario mendocino Profilicompuso Zamba de mi esperanza, zamba que sonaba solo en la casa de Profili cuando tenía una reunión social y en las peñas cuyanas que el autor frecuentaba. Recién 14 años después, cuando la Zamba fue pasando de oído en oído y llegó a los de Jorge Cafrune, Zamba de mi esperanza se registró en Sadaic.
El mismo Cafrune la incluyó en uno de sus discos, la hizo popular y el mundo entero la cantó, volviéndose materia obligada para todo aquel que quisiera iniciarse en la música.
Si uno revisa la letra advertirá una epístola clásica del cancionero popular, con mucho de onírico y de paisaje visual: estrella, horizonte, polvareda y la esperanza en riesgo porque el tiempo la va matando, como al amor, como a nosotros. Pese a su simpleza, la dictadura la prohibió. Decía esperanza, ese era su crimen. La censura fue su castigo. Así de boludos eran los asesinos de entonces.
En el verano del ‘78, en el escenario de Cosquín, en pleno festival, Cafrune cedió a la tentación de su público, que le insistía para que la cantara. Ese 24 de enero de 1978, el inmortal Jorge Cafrune la cantó. Y una semana después, el primero de febrero de 1978, lo asesinaron.
El tiempo / que va pasando
Como la vida no vuelve más.










Excelente nota, felicitaciones, lo escuchaba en radio universidad pero dejè de hacerlo por que no lo soporto al gorilòn de Barraco.