La inédita crisis diplomática abierta por el presidente Javier Milei con Brasil, principal socio comercial de Argentina, con sus ataques a Luis Inacio “Lula” da Silva en el lanzamiento de su principal contrincante para las elecciones presidenciales del 4 de octubre, Flavio Bolsonaro, subió ayer un escalón más hacia un desenlace de consecuencias imprevisibles. Si por un lado las fuentes libertarias salieron a minimizar las consecuencias del escándalo, desde el Palacio de Itamaraty destacaron la seriedad del incidente generado por el jefe de Estado.
Un ataque sin precedentes
Aquí mismo, en Argentina, números diplomáticos en función o retirados, además de expertos en relaciones internacionales, salieron a advertir sobre la gravedad de las acusaciones de Milei y coincidieron en que se trata de la mayor crisis diplomática del último medio siglo entre Argentina y Brasil. Vale recordar que el sábado, en el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Bolsonaro, Milei calificó al mandatario del país vecino como “basura socialista”, “ladrón”, “totalitario” y “presidiario”. Incluso, un día después lo acusó de financiar la supuesta campaña anti-argentina en el Mundial de Fútbol sin esgrimir ninguna prueba.
“No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño. Es especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”, había planteado ya el domingo la administración brasilera a través de una nota de prensa.
Milei respaldó a Flávio Bolsonaro y advirtió sobre el “riesgo Lula”
La respuesta libertaria
Sin embargo, desde el gobierno libertario respondieron con indiferencia al rechazo generalizado que la actitud presidencial generó entre el empresariado y la dirigencia política argentinas e incluso dejaron trascender que no habrá pedido de disculpas por parte del embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi y, mucho menos, del Presidente.
“Que (las autoridades brasileñas) no se rasguen las vestiduras, vinieron acá a hacer campaña, dijeron barbaridades del Presidente y pudieron hacer los recorridos que quisieron hacer”, salió a desafiar incluso el jefe de Gabinete, Diego Santilli, ante la reacción de las autoridades brasileñas, que convocaron al embajador Raimondi para exigirle explicaciones. La respuesta parece una excusa infantil: tiene que ver con el respaldo que el mandatario brasileño le dio al entonces candidato de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, en el ballotage de 2023 –que, por cierto, fue a través de un video y no incluyó ningún viaje de Lula a la Argentina-.
El propio canciller argentino, Pablo Quirno, discutió en las redes sociales con quienes criticaron el discurso de Milei en San Pablo y justificó los ataques con el argumento de que Lula da Silva habría aportado asesores suyos a la campaña presidencial de Massa en 2023. Parece obvio, pero habría que recordar que entonces Milei era un candidato cuyas chances en el comicio eran una incógnita, tras salir segundo en primera vuelta -por cierto, también recibió el respaldo explícito de mandatarios de derecha, como el chileno José Kats-.
Otras fuentes libertarias desconocieron además el impacto comercial que la crisis podría generar en la economía argentina. “Lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso”, aseveró una fuente con despacho en Balcarce 50, aunque admitió que la relación está “políticamente mal” tras los ataques de Milei a su par del PT.
La reacción brasileña
El canciller brasileño, Mauro Vieira, recibió el domingo por la tarde al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, a quien le transmitió el “repudio” por los dichos del mandatario argentino en San Pablo y le ordenó que pida explicaciones al Gobierno argentino; a la vez que convocó al embajador del vecino país en Argentina, Julio Bitelli, quien ayer llegó a la capital brasileña para reunirse con el jefe de la diplomacia brasileña. Fuentes de Itamaraty dejaron trascender que podría mantener incluso un encuentro con el propio Lula, en lo que sería un fuerte gesto de respuesta a los ataques de Milei.
El llamado a consultas es una medida de conflicto intermedia en la diplomacia internacional que evidencia una fuerte tensión bilateral: con este recurso, un Gobierno exige el regreso temporal de su embajador para evaluar una situación crítica o preocupante junto a las autoridades de la Cancillería. Si bien las fuentes brasileñas anticiparon que no habrá novedades al menos hasta mañana de parte del gobierno de Lula, al mismo tiempo admitieron que el embajador Bitelli podría no regresar a Buenos Aires, lo que significaría prácticamente una ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Ya el canciller Vieira había calificado el domingo como “inaceptables” las declaraciones de Milei y en una entrevista televisiva definió la visita del mandatario argentino a San Pablo como “una interferencia en asuntos domésticos, en asuntos nacionales”, agravada por el hecho de que el mandatario argentino, en un viaje privado, “terminara involucrado en una cuestión político-partidaria”.
“No conozco ningún precedente con este nivel de gravedad, de la forma en que ocurrió”, advirtió el canciller de Lula, que igualmente descartó, por ahora, medidas más duras. “Necesitamos explicaciones del Gobierno argentino: ¿por qué el presidente de Argentina vino a territorio brasileño a hacer este tipo de declaraciones, tan duras, groseras e inaceptables?”, planteó Vieira, quien no obstante destacó la necesidad de «trabajar para lograr el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se basa en eso, en el diálogo».
Más explícito fue el ministro de Hacienda de Brasil, Darío Durigan, quien consideró que «el presidente argentino es un payaso. No podemos tomar en serio las cosas que dice». “El payaso del presidente de Argentina vino a Brasil y habló sobre Brasil, a pesar de que el riesgo país de Argentina es mucho mayor. Allí, la deuda pública y la inflación son mucho más elevadas. No se puede creer lo que dice esta gente”, amplió incluso Durigan en la red social X.
Un ministro de Brasil llamó “payaso” a Milei tras sus críticas a Lula
China también se mete en el conflicto
La crisis no tardó en trascender los límites de la relación bilateral de ambos países: con la sombra de Donald Trump planeando de fondo, el presidente de China, Xi Jinping, salió a respaldar públicamente a su colega brasileño frente a la humillación que Milei intentó someter a Lula y frente al embate arancelario del norteamericano al país vecino, con evidente intensión de ayudar en las elecciones a los Bolsonaro.
«Xi afirmó que China concede gran importancia a la posición internacional y a la influencia de Brasil, y expresó su apoyo a ese país en la defensa de su soberanía e independencia, en su oposición a las injerencias externas y en su contribución al mantenimiento de la paz y la estabilidad regionales y mundiales”, sostuvo la agencia Xinhua tras una sorpresiva comunicación telefónica que mantuvieron el domingo a la tarde Xi y Lula, en un evidente gesto de respaldo del líder del gigante asiático, donde las fuentes indicaron que también hablaron de un acuerdo comercial con el Mercosur.
Las reacciones en Argentina
“Esto tiene una connotación muy específica desde el punto de vista diplomático, ya que estuvo presente en esos actos el canciller (Pablo) Quirno, lo cual significa que el sistema diplomático argentino dio un respaldo explícito a los dichos del Presidente. Por lo tanto, esto va a ser leído por Brasil como una política exprofeso de la Argentina, y no como un acto irracional de un mandatario que está haciendo campaña política por otros mandatarios de la región”, advirtió el experto en relaciones internacionales Juan Gabriel Tokatlian; mientras que el ex embajador Jorge Argüello calificó la situación como “la mayor imprudencia diplomática desde 1983” y señaló que pone en riesgo la confianza construida desde la recuperación democrática.
“Desde el momento en que (los ex presidentes Raúl y José) Alfonsín y Sarney iniciaron un camino de integración sin retorno, hemos pasado 40 años construyendo confianza sobre la base de intereses compartidos, no de afinidades ideológicas”, explicó el ex embajador argentino en Estados Unidos, Portugal y ante las Naciones Unidas, quien advirtió que “durante estos 40 años convivieron presidentes de los más diversos signos políticos en los dos países y, sin embargo, el vínculo no solamente se mantuvo, sino que se fue profundizando”.
“Todo esto que hemos ido construyendo durante 40 años choca con la idea de teñir de azul la región”, afirmó y enfatizó que “los presidentes pueden tener posiciones políticas e ideológicas, pero lo que no pueden hacer es imponerlas sobre el interés nacional. El interés nacional es permanente. No cambia en función del pensamiento político o de la concepción ideológica del gobierno. Porque el gobierno pasa; el interés nacional permanece”, completó.
“La verdad es que la tensión entre los dos gobiernos ha escalado hasta niveles inéditos. Es la primera vez en la historia moderna que ocurre esto. Ya había habido una relación fría entre ambos países cuando gobernaban Jair Bolsonaro y Alberto Fernández, pero no se llegó a esta intensidad de hoy”, agregó Marcelo Elizondo, especialista en relaciones internacionales.
“Fue innecesaria y va a tener un impacto negativo en la relación bilateral”, consideró el ex embajador argentino en Brasil, Estados Unidos y China, Diego Guelar, quien también advirtió que Milei confundió su afinidad político-ideológica con Bolsonaro con la relación institucional que deben sostener dos países “con más de dos siglos de historia compartida”.
“Todos sabemos la identidad político-ideológica entre el presidente Milei, el presidente Bolsonaro y su hijo, hoy candidato presidencial. Pero las relaciones entre Argentina y Brasil están por encima de los hechos ideológicos”, enfatizó Guelar, quien consideró que “el impacto es incuestionablemente negativo”. “Decir que no importa sería una equivocación, esto tiene un impacto grave, muy negativo y ahora hay que poder neutralizarlo. La política y la economía conforman una avenida y van juntas, no se puede de ninguna forma pensar que no hay vinculación”, aseveró y consideró que “habrá que utilizar muchos paños fríos para que no escale a una crisis mayor”.
Quizás valga la pena citar una fuente “del principal think tank de política exterior de la Argentina” convocada por el especialista Claudio Jacquelin en La Nación, para tomar dimensión de la envergadura de los acontecimientos: “Intervenir en la campaña ya es complicado y ahora atacar a Lula va a hacer muy difícil tener relaciones bilaterales normales con un país en el que seguramente siga gobernando el oficialismo. Asumo que Milei se sumó a la estrategia de (el presidente norteamericano, Donald) Trump de atacar a Lula, pero el costo para la política exterior argentina es grande”.









