La preocupación por el deterioro de la actividad económica llegará este martes al Congreso, cuando representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de la Unión Industrial Argentina (UIA) participen de una reunión de la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados para analizar la situación que atraviesan las pymes y el sector manufacturero.
El encuentro, presidido por el diputado santacruceño José Luis Garrido, se realizará a las 15 en el Anexo de la Cámara baja con el objetivo de establecer una agenda de trabajo orientada a atender las principales problemáticas que afectan a la producción y al comercio.
Según un relevamiento de la CAME, las ventas minoristas de las pymes registraron en mayo una caída interanual del 1,2% y acumulan un retroceso del 3,1% en los primeros cinco meses de 2026. De esta manera, el sector sumó más de un año de resultados negativos, con bajas en todos los meses del año.
Pese a ese escenario, el Índice de Ventas Minoristas Pymes mostró una mejora mensual desestacionalizada del 1,2% respecto de abril.
Desde la entidad señalaron que la persistente pérdida del poder adquisitivo provocó una modificación en los hábitos de consumo, con una mayor concentración del gasto en productos de primera necesidad. En contrapartida, los rubros vinculados a bienes no esenciales fueron los más afectados por la retracción de la demanda. Además, remarcaron que el sostenimiento de las ventas dependió en gran medida de herramientas de financiamiento, promociones, liquidaciones y eventos de comercio electrónico.
Por su parte, el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por la UIA se ubicó en 43,5 puntos durante abril. Aunque el indicador mostró una mejora respecto del promedio del primer trimestre, la entidad aclaró que el resultado respondió principalmente a la baja base de comparación de enero. Frente a abril de 2025, el índice cayó 2,2 puntos porcentuales.
El informe reveló que cuatro de cada diez industrias registraron retrocesos en producción y ventas. En particular, el 38% de las empresas relevadas informó una disminución en su nivel de producción, mientras que las caídas alcanzaron al 45,5% de las ventas internas y al 30,4% de las exportaciones.
La situación fue aún más compleja para las micro y pequeñas empresas: el 43,9% reportó una baja en la producción y el 52,8% una caída en las ventas.
En materia laboral, el 22,4% de las firmas redujo personal durante abril, en lo que la UIA calificó como el tercer valor más alto de toda la serie histórica. Entre las compañías que ajustaron sus plantillas, el 35,1% también redujo turnos de trabajo, el 21,3% adelantó vacaciones y el 14,3% suspendió empleados.
Las dificultades financieras también se reflejaron en la cadena de pagos. El 44,9% de las empresas manifestó haber tenido problemas para afrontar al menos una de sus obligaciones, entre ellas salarios, proveedores, servicios, compromisos financieros o impuestos. Los mayores inconvenientes se registraron en el pago de tributos (33,8%) y de proveedores (32,2%).
Además, la UIA advirtió sobre un incremento de las dificultades para competir con productos importados, una preocupación creciente para el sector industrial que ya fue planteada en reiteradas oportunidades al Gobierno nacional.









