Una investigación científica encendió una nueva señal de alerta sobre los efectos de la glucosa elevada en el organismo. El estudio, publicado en la revista especializada Molecular Psychiatry, concluyó que mantener niveles altos de azúcar en sangre podría acelerar el envejecimiento del cerebro y aumentar el riesgo de desarrollar diversas enfermedades neurológicas.
El trabajo fue llevado adelante por investigadores de la Universidad de Jilin y la Universidad Médica de China, quienes analizaron información de más de 37.000 participantes del UK Biobank, uno de los mayores bancos de datos médicos y genéticos del mundo.
El objetivo de los científicos fue comprender por qué algunas personas presentan un envejecimiento cerebral más rápido que otras, incluso teniendo la misma edad cronológica. Para ello, combinaron imágenes obtenidas mediante resonancias magnéticas, análisis de sangre y estudios genéticos, además de aplicar modelos de inteligencia artificial capaces de estimar la «edad biológica» del cerebro.
Uno de los principales indicadores utilizados fue la denominada brecha de edad cerebral (Brain Age Gap o BAG), que compara la edad estimada del cerebro con la edad real de la persona. Cuando esa diferencia es positiva, significa que el cerebro presenta características propias de alguien de mayor edad.
Tras analizar los datos, los investigadores identificaron nueve marcadores metabólicos relacionados con ese envejecimiento acelerado. Entre todos ellos, la glucosa en sangre fue la variable que mostró la asociación más fuerte.
Los resultados revelaron que las personas con niveles elevados de glucosa presentaban cerebros con mayores signos de deterioro estructural y reducción del volumen en unas 80 regiones cerebrales, incluyendo áreas corticales, subcorticales y del cerebelo.
Además, el estudio encontró una relación entre la glucosa elevada y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como la demencia, la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, el Parkinson, los accidentes cerebrovasculares, así como trastornos de salud mental, entre ellos la depresión y la ansiedad.
Los investigadores también observaron que quienes registraban mayores niveles de azúcar en sangre obtenían peores resultados en pruebas de rendimiento cognitivo y función motora, lo que refuerza la hipótesis de que el metabolismo de la glucosa desempeña un papel importante en el proceso de envejecimiento cerebral.
Para profundizar el análisis, el equipo realizó estudios genéticos mediante una técnica conocida como aleatorización mendeliana. Los resultados sugieren que la relación entre la glucosa y el envejecimiento cerebral no sería solo una coincidencia estadística, sino que podría existir un vínculo causal.
A partir de estos hallazgos, los autores sostienen que mantener un adecuado control de la glucosa en sangre podría convertirse en una herramienta preventiva para preservar la salud cerebral y disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y trastornos psiquiátricos.
Si bien los especialistas remarcan que serán necesarios nuevos estudios para confirmar estos resultados y definir estrategias terapéuticas, la investigación aporta nueva evidencia sobre la importancia de controlar el metabolismo de la glucosa no solo para prevenir enfermedades como la diabetes, sino también para proteger el cerebro a lo largo del envejecimiento.









