
Más allá de su perfil turístico, el Valle de Punilla reúne una historia marcada por los pueblos originarios, la colonización y la construcción de una identidad cultural que todavía se resignifica en el presente. Entre sierras y memoria, el territorio funciona como un escenario vivo donde el pasado sigue apareciendo en nuevas formas. En ese contexto se inscribe Komchingon. Creada por el diseñador industrial e ilustrador Pablo “Pali” Gordillo, la marca propone una mirada local y lúdica sobre las raíces culturales de Córdoba a través del diseño.
El nombre no es azaroso. «Komchingon» remite directamente al alarido de guerra de los pueblos Henîa ante la llegada de los conquistadores, un grito que significaba «muerte a ellos» y que hoy, en manos de Gordillo, renace para combatir el olvido y la estandarización cultural. La idea germinó en 2015 en el Valle de Punilla, cuando Pali notó una desconexión entre la riqueza cultural cordobesa y los recuerdos turísticos de baja calidad que se ofrecían en las vidrieras. Sin embargo, fue el aislamiento de la pandemia el que terminó de dar vida a este universo: un mapa de Punilla para colorear, diseñado originalmente para su hija de tres años, se convirtió en el primer control de calidad de un proyecto que busca desplazar las pantallas por el diálogo analógico.
Criado en el emblemático Barrio San Vicente, Gordillo asegura llevar el «chip» de la identidad cordobesa arraigado en su ADN. Su estilo visual se aleja de las convenciones rígidas para abrazar un espíritu libre, descontracturado y ruidoso. «El cordobés vive con el humor a toda hora; es nuestra manera de habitar el mundo», explica el diseñador, quien utiliza la caricatura para plasmar no solo paisajes, sino la proximidad y la espontaneidad que define a su gente.
«Busco traducir la idiosincrasia cordobesa a través de códigos de diseño: uso la caricaturización, la exageración de los rasgos, la alteración de las escalas y un manejo totalmente desprejuiciado del trazo y del color«, explicó Pali.
El proceso creativo es una danza entre lo artesanal y lo digital. Todo nace en el papel, en cuadernos de bocetos fabricados con hojas A4 cortadas a la mitad que Pali lleva a todas partes. Una vez que la idea madura, los dibujos pasan por Photoshop y una tableta gráfica, donde se pulen los trazos hasta convertirse en remeras, láminas o los populares mapas gigantes.

Puentes de papel y tela
Con la mirada puesta en el futuro, Komchingon prepara el lanzamiento de un mapa de Villa Carlos Paz y proyecta dar el salto hacia las tres dimensiones, experimentando con moldes para crear objetos con volumen que den vida nueva a sus personajes. Mientras tanto, sus obras se pueden encontrar en la Tienda Creativa de la Ciudad, en el Cabildo Histórico, o a través de su plataforma online, siempre con la promesa de despertar una sonrisa y conectar con el «corazón de Córdoba».













