Al escoger el nombre León XIV, Robert Francis Prevost trazó un vínculo directo con León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum (1891). El propio Pontífice explicó el sentido de aquella elección el 10 de mayo de 2025, apenas dos días después de asumir el pontificado, durante su primer encuentro con el Colegio Cardenalicio. Allí señaló que la razón principal se encontraba en la respuesta que León XIII había ofrecido a la cuestión social frente a la primera gran Revolución Industrial y trazó un paralelo con nuestro tiempo, atravesado por el desarrollo de la inteligencia artificial. Frente a esta nueva transformación, León XIV situó nuevamente a la Doctrina Social de la Iglesia ante los desafíos vinculados con la dignidad humana, la justicia y el trabajo.
La elección de su nombre adquiere así un significado que trasciende la referencia histórica. Rerum Novarum, publicada por León XIII el 15 de mayo de 1891 bajo el título De Conditione Opificum, fue la primera encíclica social de la Iglesia católica y nació en una época marcada por las profundas transformaciones de la Revolución Industrial. El crecimiento del trabajo fabril trajo consigo extensas jornadas, bajos salarios, trabajo infantil y una profunda desprotección del trabajador y su familia frente a la enfermedad, los accidentes y la vejez. Aquella realidad instaló la llamada “cuestión social” y colocó en primer plano la relación entre capital y trabajo. Frente a aquella realidad, León XIII situó la dignidad del trabajador en el centro de la reflexión de la Iglesia. León XIV recupera ese legado y lo proyecta sobre las transformaciones tecnológicas que hoy modifican las formas de producir, organizar y gestionar el trabajo.
En esa línea aparece también una clara continuidad con Francisco, quien sostuvo al trabajo como una dimensión esencial de la dignidad humana y advirtió sobre la cultura del descarte y las distintas formas de exclusión. León XIV recoge así dos antecedentes decisivos y los proyecta sobre una nueva cuestión social, atravesada por la tecnología, la inteligencia artificial y las transformaciones del mundo del trabajo.
La visita que León XIV realizará a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre adquiere una especial significación en el actual escenario laboral del país. En los últimos años, las leyes 27.742 y 27.802 introdujeron profundas modificaciones en el sistema de relaciones laborales bajo el propósito declarado de modernizarlo. Sin embargo, ambas reformas avanzan en sentido contrario al mandato protectorio consagrado por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y a los principios de progresividad y no regresividad que integran nuestro sistema constitucional.
También entran en tensión con los compromisos asumidos por la Argentina a través de los tratados internacionales de derechos humanos, los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo y las directrices que surgen de sus Recomendaciones. La reducción de derechos y garantías profundiza la desprotección del trabajador frente a una relación estructuralmente desigual y debilita los instrumentos jurídicos construidos históricamente para compensar esa desigualdad. La llegada del Pontífice ofrece así una oportunidad para volver a pensar qué significa verdaderamente modernizar el trabajo. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, el progreso encuentra su medida en la dignidad de la persona que trabaja, en su desarrollo y en su contribución al bien común.
Esa concepción del trabajo ha estado presente desde los primeros meses del pontificado de León XIV y permite comprender el sentido que podría adquirir su mensaje durante la visita a nuestro país. Sus distintas intervenciones fueron delineando una mirada en la que la dignidad de la persona, la protección del trabajador y el impacto de las nuevas tecnologías aparecen como partes de una misma preocupación.
El 18 de diciembre de 2025, durante una audiencia celebrada en la Sala Clementina del Vaticano con representantes de la Orden de Asesores Laborales de Italia, con motivo del 60º aniversario de la creación de ese Colegio profesional, León XIV propuso tres ejes para pensar el mundo del trabajo: “la protección de la dignidad humana, la mediación y la promoción de la seguridad”. Al desarrollar el primero, retomó una enseñanza de Francisco y afirmó que en el centro de toda dinámica laboral deben estar “la persona, la familia y su bienestar”, colocando estos valores por encima del capital, las fuerzas del mercado y el lucro.
En aquella misma intervención, León XIV abordó directamente el impacto de las nuevas tecnologías sobre el trabajo. Advirtió que “la tecnología y la inteligencia artificial gestionan e influyen cada vez más en nuestras actividades” y, frente a esa transformación, consideró urgente garantizar que las empresas sean ante todo “comunidades humanas y fraternas”. Su mensaje se extendió también a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad y a la prevención de accidentes laborales, recordando que la seguridad en el trabajo constituye una condición esencial para preservar la vida y la dignidad de quienes trabajan.
A pocos meses de asumir su pontificado, aquellas primeras definiciones encontraron una formulación más profunda en su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Magnífica humanida), firmada el 15 de mayo de 2026, al cumplirse 135 años de Rerum Novarum. Bajo el significativo eje de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, León XIV aborda los desafíos éticos que plantea la actual revolución tecnológica y fija un principio que atraviesa todo el documento “el progreso adquiere verdadero sentido cuando permanece al servicio de la dignidad humana”.
Magnifica Humanitas proyecta así el legado de Rerum Novarum sobre la era digital. Entre la fábrica industrial de fines del siglo XIX y los algoritmos del siglo XXI cambian las herramientas, las formas de producción y la organización del trabajo, pero permanece una misma pregunta acerca del lugar que ocupa la persona frente al progreso. Una pregunta que adquiere especial actualidad en la Argentina, donde la reciente transformación de la legislación laboral vuelve a poner en discusión qué entendemos por modernización y cuál debe ser el lugar de la persona que trabaja dentro de ella. Si León XIII contribuyó a humanizar la Revolución Industrial, León XIV propone humanizar la revolución de la inteligencia artificial. Su próxima visita ofrece una oportunidad para que ese mensaje también interpele el rumbo de las relaciones laborales en nuestro país.









