MADRID.- El jefe de Gobierno español en funciones, el socialista Pedro Sánchez, ofreció ayer un programa con claro acento progresista en el Congreso para seducir a la izquierda de Unidas Podemos, aunque sin dejar de evidenciar sus diferencias para formar un Gobierno de coalición, en el inicio del proceso de votación para definir su investidura. “Tenemos la posibilidad de sacar adelante todo aquello en lo que coincidimos: (…) la promesa de la izquierda, un progreso ecológicamente sostenible y la distribución justa de ese progreso”, dijo Sánchez en el inicio de su sesión de investidura, donde sin embargo se exhibieron las diferencias con Podemos.
Su líder, Pablo Iglesias, advirtió en su discurso que “no nos vamos a dejar pisotear ni humillar por nadie”, luego de renunciar a su exigencia de entrar al Ejecutivo español para respaldar la investidura de Sánchez. “No nos propongan ser un mero decorado en su Gobierno porque eso no lo podemos aceptar”, alertó empero, teniendo en cuenta que aún continuaban las negociaciones contrarreloj entre el PSOE y Podemos para asegurar la investidura: las diferencias se mantienen en las áreas de poder que tendrá Podemos en el nuevo Gobierno.
Hoy se producirá la primera votación de investidura, en la que se requiere mayoría absoluta de 176 diputados para lograr la designación de Sánchez, que por ahora cuenta con sólo 123 votos del PSOE. Lo más probable es que la votación se extienda a una segunda instancia el jueves, donde solo necesitaría mayoría simple.
Simultáneamente, hoy se definirá la carrera por la sucesión de la primera ministra británica Theresa May luego de que ayer concluyera la votación de los miembros del Partido Conservador entre los dos candidatos en pugna, el favorito Boris Johnson y el actual canciller Jeremy Hunt. Favorito absoluto en los sondeos y entre los militantes del partido, a Johnson le esperan dificultades internas con parte de su agrupación, en desacuerdo con su estrategia sobre el Brexit y la crisis con Irán.









