La necesidad de acceder a múltiples empleos se consolidó como una realidad estructural para el sector docente en Argentina. Esta tendencia, denominada pluriempleo, se manifiesta en casos de educadores que, además de sus horas frente al aula, deben realizar tareas informales como repartos o ventas de diversos productos para afrontar el costo de vida y los aumentos de servicios.
Este escenario tiene un correlato directo en historias como la de Mirian, una docente cordobesa de nivel inicial que personifica el avance del pluriempleo de subsistencia. Trabaja durante el turno mañana en el Jardín José Aguirre Cámara y por la tarde en el IPEM 39 Don Bosco, pero denuncia que incluso con dos cargos docentes sus ingresos resultan insuficientes para cubrir sus necesidades básicas ante los constantes aumentos de tarifas.
Con más 25 años de docencia, Mirian no puede jubilarse a sus 60 años debido a que necesita financiar reparaciones urgentes en su vivienda. “Tengo que seguir trabajando para que no se me caiga la casa encima”, relató en diálogo con Hoy Día Córdoba.
Para complementar su salario, debe realizar tareas extra como repartidora y dedicarse a la venta de plantas y lencería, una realidad que, según afirmó, comparten muchos de sus colegas que realizan “malabares” para llegar a fin de mes. En sus días, trabaja en las escuelas desde las 8:00 hasta las 17:30 y luego se dedica al reparto por dos o tres horas, incluso los fines de semana. “El cansancio de enseñar no me pesa; lo que me agota es el sistema que nos exige cada vez más cosas y nos suma carga administrativa”, reflexionó.
A pesar de la fatiga, Mirian asegura que estar con los alumnos es su “cable a tierra”: “Estar con los chicos me carga de energía, sus preguntas, sus ocurrencias, todo eso me da fuerza para seguir adelante. La educación es la herramienta para salir adelante”, sostuvo. Destacó además la solidaridad entre compañeros, quienes se compran entre sí los productos de sus pequeños emprendimientos para cubrir lo diario.
A este panorama se suma el testimonio de María, docente cordobesa de 36 años de una escuela primaria en barrio Los Plátanos, que lleva 10 años ejerciendo la docencia y vive una historia similar. Originaria de Traslasierra y residente en la capital, enfrenta una situación económica asfixiante que la obligó a dejar su departamento en Alto Alberdi hace apenas un mes porque ya no podía pagar el alquiler.
Ante esta urgencia, decidió volcarse a las aplicaciones de reparto como Rappi y PedidosYa. Lo que comenzó como un trabajo en bicicleta se transformó en turnos nocturnos sobre una moto que trajo de su pueblo natal. “Somos muchísimos docentes que estamos así, yo empecé haciendo repostería y después en delivery porque era plata más segura. Mi trabajo de repartidora es muy arriesgado porque la calle al manejar de noche y las inseguridades lo complican. Pero tengo que hacerlo para poder sobrevivir”, relató María.
Su rutina es extenuante. Tras salir de la escuela por la tarde, inicia su turno como repartidora alrededor de las 20:00 y lo extiende hasta la 1:00 o 2:00 de la mañana. “Hago delivery porque es un trabajo donde puedo elegir mis horarios, casi siempre me dedico desde el jueves hasta domingo, y sobre todo los días feriados es cuando más plata me pagan”, agregó.
El dinero que percibe semanalmente le permite costear la comida diaria, la nafta y los arreglos de su vehículo. Este ritmo de vida comenzó a pasarle factura: “Para ser docente hay que llevar una planificación a la escuela, trabajar para la escuela, muchas veces me siento agotada física y emocionalmente al combinar los dos trabajos. Uno lo hace porque le gusta la profesión, es vocación, pero lamentablemente no llegamos», confesó.
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La situación de UEPC y posible rechazo
Ante esta situación, las bases docentes sostienen que se requiere una recomposición cercana al 40% para equiparar el impacto de la inflación y recuperar poder adquisitivo frente al aumento de la canasta básica y los servicios.
En la provincia de Córdoba, esta situación enmarca la actual negociación paritaria entre el Gobierno y la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC). El Ejecutivo formalizó el pasado 26 de marzo una propuesta con vigencia hasta enero de 2027 que contempla un incremento promedio del 10,3% para el bimestre febrero-marzo, incluyendo un recupero del 5,3% del poder adquisitivo.
El esquema propuesto establece que, a partir de abril, los salarios se actualicen mensualmente de manera remunerativa y acumulativa siguiendo el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Bajo estas condiciones, un maestro sin antigüedad percibiría 1.088.493 pesos en marzo, mientras que un profesor con 30 horas cátedra sin antigüedad alcanzaría los 1.509.381 pesos y un director de nivel secundario llegaría a 2.376.687 pesos.
No obstante, la oferta generó visiones encontradas dentro del ámbito gremial. Desde sectores de la conducción de UEPC se cuestiona que la recomposición incluya sumas no remunerativas, como un bono de 50.000 pesos y el incremento del 92% en la Compensación FONID, argumentando que estos montos no se acercan a la cobertura total de la canasta familiar.
A esto se suma el malestar provocado por la aplicación de descuentos por días de paro en los recibos de sueldo de marzo. Los montos descontados por esos ítems a cada docente son disímiles ya que son dependen de gran cantidad de factores como la cantidad de horas que trabajan en los días de paro, la antigüedad, la cantidad de cargos, entre otros, por lo cual consignaron descuentos desde $ 5.000 hasta $ 180.000.
Los docentes señalaron que, en muchos casos, los descuentos aplicados por participar en asambleas o adherirse a días de paro superan el monto que percibirían con la propuesta de aumento.
La resolución del conflicto se encuentra en una etapa decisiva. Tras la realización de asambleas escolares y departamentales durante el inicio de esta semana, la Asamblea Provincial resolutiva se reunirá este miércoles 1 de abril. En dicha instancia, los delegados departamentales definirán si la propuesta del Gobierno es aceptada o si el gremio iniciará nuevas medidas de fuerza ante la demanda de una recomposición que, según las bases docentes, debería aproximarse al 40% para equiparar la inflación acumulada.
Según adelantó el titular de UEPC, Roberto Cristalli, “mayoritariamente viene la no aceptación. Hay mandatos de departamentos que traen el sí, pero la mayoría no acepta”, anticipando un escenario de tensión y posibles protestas adicionales.
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