A seis días del doble terremoto que sacudió a varias zonas de Venezuela, los esfuerzos continúan concentrados en la localidad costera de La Guaira, donde rescatistas buscan a Lucas Gámez, un niño argentino de ocho años que permanece desaparecido desde el derrumbe del edificio residencial en el que se encontraba.
El menor, hijo de ciudadanos venezolanos, nació en Buenos Aires en 2017 y vivió en Argentina hasta enero de este año, cuando su familia decidió regresar a Venezuela. El día del desastre había pasado la jornada en la playa junto a su tía y la pareja de ella. Al regresar al edificio Miramar, la estructura colapsó como consecuencia de los fuertes sismos.
En ese marco, un testimonio aportado por uno de los sobrevivientes se convirtió en una pieza clave para orientar la búsqueda. El hombre aseguró que compartió el ascensor con Lucas y su tío, quienes descendieron en el tercer nivel del edificio instantes antes del terremoto. Esa declaración abrió la posibilidad de que hayan logrado ingresar al departamento o, por el contrario, quedaran atrapados en las escaleras o los pasillos.
Pese al paso de los días, la familia mantiene la esperanza de encontrar al niño con vida. En declaraciones televisivas, Marcos Gámez, padre del menor, sostuvo que la contextura delgada de su hijo podría haberle permitido resguardarse en pequeños espacios entre los bloques de hormigón, aumentando sus posibilidades de supervivencia.
A esa expectativa se suma el relato de los familiares, quienes aseguran que hace dos jornadas se registró un intento de comunicación desde la zona del derrumbe, aunque reconocen que el calor y la deshidratación podrían haber deteriorado el estado de salud del niño.
Además, los equipos de rescate detectaron calor corporal y la señal de un teléfono celular a unos diez metros de profundidad entre los escombros del edificio. Según confirmó el propio Gámez, los equipos especializados registraron temperaturas de entre 26 y 36 grados en el punto donde también se detectó la señal del teléfono celular que Lucas utilizaba habitualmente para jugar.
Los especialistas indicaron que, por las dimensiones del registro térmico, es muy probable que corresponda a un niño. Sin embargo, el desplazamiento de las bases de concreto y asfalto provocado por el terremoto dificulta el acceso a los niveles inferiores del edificio.
«Estamos muy esperanzados, tenemos mucha fe y confianza en Dios en que Lucas pueda ser encontrado», expresó el padre del menor, quien describió la situación en La Guaira como «una zona de guerra» debido a la magnitud de la destrucción.
Sin embargo, las tareas de búsqueda debieron interrumpirse durante la madrugada de este martes por las intensas lluvias. Horas más tarde, los especialistas reanudaron el operativo tras comprobar que el agua no había comprometido la estabilidad de los escombros.
Ahora, el objetivo de los rescatistas es alcanzar los 10 metros de profundidad donde se concentran las señales detectadas, una tarea que depende de la incorporación de grúas de gran porte para retirar los bloques de concreto de forma segura.
Sube a 1.943 la cifra de muertos por los sismos
En cuanto al balance oficial de víctimas, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que la cifra de muertos ascendió a 1.943 por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio, mientras que la búsqueda de sobrevivientes ingresó en su etapa más crítica.
Además, los sismos dejaron 10.571 heridos, 15.866 damnificados y 22.619 personas bajo atención médica.
Por otra parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que más de 3.300 rescatistas de 27 países, coordinados por la ONU, trabajan en las zonas más afectadas para reforzar las tareas de excavación y rescate.
A su vez, la plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela indicó que 42.257 personas continúan sin contacto, mientras que 15.511 ya fueron localizadas de un total de 81.055 reportadas como buscadas.
Frente a este escenario, la ONU prevé asistir a medio millón de personas alojadas en los refugios instalados tras los terremotos. El Programa Mundial de Alimentos informó que ya distribuyó ayuda alimentaria a 1.200 personas y lanzó un llamado inicial de US$ 50 millones, aunque aclaró que esa suma no alcanzará para cubrir la totalidad de las necesidades humanitarias.
La OMS teme la aparición de enfermedades
Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el riesgo de brotes de enfermedades como consecuencia del colapso del sistema sanitario y de las interrupciones en los servicios básicos.
El portavoz del organismo, Christian Lindmeier, señaló que los centros de salud funcionan por encima de su capacidad, mientras que la falta de agua potable, saneamiento y el desplazamiento de miles de personas podrían favorecer la aparición de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina, además de incrementar el riesgo de dengue, chikunguña, zika, malaria y fiebre amarilla.









