Las inundaciones repentinas que azotaron la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet dejaron al menos 392 muertos y más de 1.400 desaparecidos, según informaron este jueves las autoridades de emergencia de Nepal y China. Mientras tanto, los equipos de rescate continúan con la búsqueda de supervivientes a contrarreloj, luego de que un glaciar colapsara y provocara un torrente de agua, hielo, rocas y barro.
En Nepal, las víctimas mortales ascienden a 389, mientras que la cantidad de desaparecidos supera las 900 personas. Asimismo, al menos 466 personas heridas fueron rescatadas, según un recuento de la cadena estadounidense ABC News.
Al otro lado de la frontera, en el Tíbet, región autónoma de China, la agencia estatal Xinhua informó que 558 personas permanecían desaparecidas y tres murieron a causa de los deslizamientos de tierra provocados por las inundaciones.
Cientos de turistas permanecen desaparecidos
En tanto, 667 turistas permanecían desaparecidos en Nepal, según la última actualización de la Junta de Turismo del país. Del total, 540 eran extranjeros procedentes de 31 países, mientras que el resto correspondía a ciudadanos nepalíes.
La cifra de desaparecidos fue variando a medida que avanzaban las tareas de búsqueda y rescate. Entre los extranjeros, 288 eran ciudadanos indios, la nacionalidad con mayor cantidad de personas reportadas como desaparecidas. También se contabilizaban 65 estadounidenses, 53 ucranianos, 51 malasios, 33 británicos y al menos 25 australianos.
Por otra parte, 31 ciudadanos extranjeros fueron rescatados de las zonas afectadas. Según la oficina de turismo, se trata de personas procedentes de India, Corea del Sur, Estados Unidos, Rusia, Italia, Bulgaria y Suiza.
Un desastre que arrasó con todo a su paso
El desastre ocurrió el miércoles en una zona fronteriza de difícil acceso. El torrente destruyó carreteras, sepultó vehículos y edificios y afectó las vías de transporte. Imágenes obtenidas mediante drones en Nepal mostraron caminos destruidos y construcciones cubiertas por grandes cantidades de lodo.
Inicialmente, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó sobre un terremoto de magnitud 4,4 registrado a unos 66 kilómetros al norte de Katmandú, la capital de Nepal. Sin embargo, posteriormente revisó su análisis y determinó que el fenómeno correspondió a un colapso glacial de magnitud 5,2 que provocó un flujo de escombros aguas abajo. De acuerdo con el organismo, no se produjo ningún terremoto.
En este marco, Hoy Día Córdoba dialogó con Rafael Di Marco, conocido como “MeteoRafa”, técnico en Meteorología por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) de la Universidad Nacional de Córdoba, quien analizó el desastre ocurrido en la frontera entre Nepal y el Tíbet.
Según explicó el especialista, el fenómeno se produjo por varios factores. En primer lugar, hubo un desprendimiento de piedras de hielo, hielo y lodo que se desplazó hacia la zona del valle, en el sector de la caída del río. Ese material generó un tapón que provocó la acumulación de agua, hielo y piedras.
“Cuando se acumuló tanta cantidad de agua, hielo y piedra, se rompió ese tapón, provocando una creciente repentina de lodo, piedra, hielo, de todo un poco. Fue tal el impacto que los ríos han crecido hasta nueve metros o más. Fue una pared, literalmente una pared de agua, con todo lo que venía, y arrasó con todo lo que había en el medio”, describió.
Antecedentes y falta de prevención
Cabe recordar que la región ya había sufrido un episodio similar en agosto del año pasado, cuando un lago glaciar en el Tíbet se desbordó debido a las altas temperaturas. Nueve personas murieron en ese episodio y varias infraestructuras resultaron dañadas, incluido un puente que conecta Nepal y China.
Asimismo, el Himalaya concentra algunos de los picos más altos del mundo y numerosos glaciares. Sus valles y laderas presentan una alta exposición a inundaciones y deslizamientos de tierra. Frente a este escenario, surge una pregunta inevitable: ¿se podría haber prevenido esta nueva tragedia?
Para Di Marco, la respuesta es afirmativa. El especialista señaló que la principal herramienta para reducir el impacto de este tipo de fenómenos es la vigilancia preventiva. En ese sentido, consideró que uno de los principales déficits en distintos lugares del mundo es la falta de prevención y de sistemas que permitan anticiparse a situaciones de riesgo.
“En los Alpes suizos, por ejemplo, e inclusive acá, en nuestro país, en Bariloche, cuando hay gran cantidad de nieve, se hacen explosiones para provocar pequeños deslizamientos de nieve y evitar que haya problemas”, destacó.
Según Di Marco, una zona como la de Nepal, caracterizada por la presencia de glaciares y una importante acumulación de agua y precipitaciones, debería contar con mecanismos de monitoreo capaces de detectar situaciones extremas y advertir a la población. “Por lo menos, avisar y decir: ‘Está casi colapsando o puede llegar a colapsar’”, señaló.
“Todo se basa en el conocimiento del riesgo y en la prevención que podemos hacer en todo el mundo. A esto se suma que, en determinados lugares, las pendientes pueden ser más bajas, pero si estamos hablando de esa zona, estamos hablando de una pendiente muy pronunciada, donde todo lo que baja, baja a una velocidad impresionante”, explicó.
¿Puede volver a ocurrir?
Ante la consulta sobre si el fenómeno podría repetirse, Di Marco advirtió que, si bien “en teoría no debería”, no es posible determinar con certeza qué condiciones quedaron en la zona después del desprendimiento.
“Cuando hay desprendimientos no se sabe si lo que quedó sigue las mismas condiciones o no. Sumado a las posibilidades de precipitaciones fuertes que puedan llegar a tener, si esa zona quedó medio inestable, a lo mejor vuelve a pasar lo mismo”, explicó.
El meteorólogo consideró que un nuevo episodio probablemente no tendría la misma magnitud, aunque no descartó que pueda producirse otro fenómeno capaz de generar preocupación entre los habitantes.
“No creo que sea de la misma magnitud, pero a lo mejor puede llegar a pasar algo que haga asustar a la gente de nuevo”, señaló.
En ese sentido, Di Marco insistió en la necesidad de fortalecer la prevención y el conocimiento sobre los riesgos naturales. “Lo que yo creo que hay que pedir en todos lados es eso: el conocimiento del riesgo, el tener esa prevención”, sostuvo.
El especialista llamó además a prestar especial atención a las construcciones ubicadas en zonas cercanas a los ríos. “Imagínate que todas esas ciudades estaban en la parte costera de un río. Tenemos que prestarle justamente la mayor atención posible”, planteó.
Según explicó, muchas construcciones se realizan demasiado cerca de los cursos de agua, por lo que una crecida puede provocar inundaciones y, ante un fenómeno de mayor magnitud, derivar en una catástrofe.
“Me parece que debemos empezar a mirar el mundo con otros ojos y tener esa mente abierta de decir: ‘Nos puede pasar en cualquier lado. Revisemos, analicemos, estudiemos e informémonos’”, remarcó.
Finalmente, Di Marco anticipó que el número de víctimas podría seguir aumentando a medida que avancen las tareas de búsqueda.
“Lamentablemente, la cifra de muertos y también la de desaparecidos va a seguir creciendo. Me parece que va a haber una gran cantidad de muertos y que esa cifra va a subir de golpe en los próximos días”, concluyó.













