El sexto aniversario de la desaparición de Facundo Astudillo Castro se cumplirá este 30 abril y la única condena que fue ratificada apuntó contra un instructor canino por plantar pruebas en la causa del joven que fue visto por última vez en un control policial durante la pandemia de Covid-19.
El hecho tuvo lugar en la localidad bonaerense de Pedro Luro, luego de un control policial y su cadáver fue encontrado tres meses y medio después en un sector ubicado en una zona de cangrejales de la localidad de General Daniel Cerri, en el partido de Bahía Blanca.
El instructor canino Marcos Herrero, de 49 años, quien participó en el marco de los rastrillajes por la muerte y desaparición, fue condenado a la pena de siete años de prisión acusado de adulterar pruebas.
El perito canino rionegrino fue condenado a la pena de 7 años de prisión por el delito de «falso testimonio reiterado agravado» por un total de siete hechos como así también la inhabilitación absoluta por el doble de tiempo de la condena.
Tiempo después, el imputado solicitó un recurso de casación a través de su abogado defensor, que había señalado que las declaraciones vertidas por su defendido no eran falsas, sino “interpretaciones técnicas basadas en su experiencia profesional”.
Sin embargo, la sala III de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la sentencia a principios de marzo pasado y se ordenó que unifique la presente condena con otra que había sido impuesta el 21 de marzo de 2023 por un Tribunal Penal N°2 del Poder Judicial de Mendoza por el delito de «encubrimiento simple».
Durante la investigación impartida por la fiscalía, se intentó establecer el rol de los miembros de la Policía bonaerense sospechosos. El informe del equipo de letrados determinó, en abril de 2021, que Facundo había salido a dedo desde Pedro Luro hacia Bahía Blanca para visitar a su ex novia.
Tras recorrer los primeros 30 kilómetros, el joven arribó a Mayor Buratovich, donde llegó gracias a un automovilista que lo acercó. Allí tuvo su primer encuentro con los efectivos, fue fotografiado de espaldas y la imagen fue hallada durante la extracción forense de datos de un dispositivo del oficial Sosa.
Además, Astudillo llevaba su DNI, del que la Policía tomó una imagen y lo incorporó al sumario por la violación del ASPO (Aislamiento Social Preventivo Obligatorio), sin embargo, el documento nunca fue encontrado, lo que el informe señaló como dudoso.
Al momento de encontrar el cuerpo, la víctima tenía puesta la misma ropa que cuando fue detenido por los efectivos.









