MADRID.- “El acuerdo (con Podemos) no ha sido posible”, reconoció el propio Sánchez ante los diputados, minutos antes de la votación que lo volvería a derrotar. En efecto, las negociaciones con el partido de Pablo Iglesias se habían estancado el miércoles cuando el líder del PSOE rechazó las exigencias del espacio de izquierda, que exigía ministerios que no estaba dispuesto a ceder, como Trabajo y Hacienda.
El jefe negociador de Podemos, Pablo Echenique, aseveró que el PSOE quería atribuirles “un papel decorativo” y “sin competencias para hacer políticas públicas que mejoren la vida de la gente”. La consecuencia fue la abstención de sus 42 diputados, que Sánchez necesitaba para llegar a una mayoría simple que lo consagrara. Sin embargo, a partir de ahora, el líder socialista tendrá un plazo hasta el 23 de septiembre para formar Gobierno: si no consigue hacerlo hasta entonces, el 24 de septiembre el rey Felipe VI tendrá que disolver las Cortes y convocar a nuevas elecciones en un plazo de 47 días, es decir el 10 de noviembre. “No hay que tirar la toalla”, aseveró a la noche Sánchez en una entrevista televisiva, donde expresó su voluntad de “volver al punto de inicio” y “explorar otros caminos”. “Hay motivos para buscar acuerdos entre el PP (Partido Popular), Ciudadanos y Podemos”, añadió y reveló que “el programa (político) nunca fue el problema” en las negociaciones con Iglesias, sino el reparto de los espacios de poder.









