Los búlgaros comenzaron a votar este domingo en unas elecciones parlamentarias marcadas por la inestabilidad política, en lo que constituye el octavo llamado a las urnas en apenas cinco años.
El bloque encabezado por el ex presidente pro-ruso Rumen Radev aparece como favorito, con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción y la promesa de desmantelar un “modelo de gobierno oligárquico”.
El país más pobre de la Unión Europea atraviesa una crisis institucional desde 2021, cuando protestas anticorrupción precipitaron la salida de Boyko Borissov.
Radev, un ex general de 62 años, renunció a la presidencia para liderar Bulgaria Progresista, que según encuestas podría obtener alrededor del 35% de los votos.
El dirigente mantiene posturas críticas hacia la política europea y se opone al envío de armas a Ucrania, además de promover un acercamiento a Rusia.
En contraste, Borissov cuestionó que su rival represente un cambio y defendió la gestión de su partido.
Se espera una participación superior al 60%, en un contexto de fuerte movilización ciudadana. Los resultados oficiales se conocerán el lunes.
Sin embargo, aun con una eventual victoria, Radev no tendría mayoría propia, lo que anticipa negociaciones complejas en un Parlamento fragmentado.
De persistir este escenario, Bulgaria podría prolongar su inestabilidad política e incluso enfrentar nuevas elecciones en los próximos meses.









