Las elecciones presidenciales en Perú siguen sin arrojar un vencedor y la disputa se vuelve cada vez más ajustada. Este jueves, la candidata derechista Keiko Fujimori volvió a ocupar el primer lugar en el conteo balotaje y registra una pequeña ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez.
Con el 98,25% de las actas contabilizadas, la candidata de Fuerza Popular suma 9.035.493 votos (50,00%), mientras que el representante de Juntos por el Perú registra 9.034.466 sufragios (50,00%), según la última actualización de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). La diferencia entre ambos postulantes es de apenas 1.027 votos, por lo que el tramo final del escrutinio mantiene en vilo tanto a los candidatos como a la ciudadanía.
En este escenario, los votos emitidos en el extranjero se han convertido en un factor determinante para el resultado de los comicios. Con el 94,49% de las actas contabilizadas en el exterior, Fujimori marca una amplia diferencia frente a Sánchez: la candidata de Fuerza Popular obtiene el 63,42% de los sufragios, mientras que el postulante de Juntos por el Perú alcanza el 36,57%.
La reñida disputa se desarrolla en un contexto marcado por una profunda crisis política e institucional que Perú arrastra desde hace años, con una sucesión de presidentes destituidos, investigaciones por corrupción y una creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones. En ese marco, las posturas de ambos candidatos reflejan la tensión que atraviesa la recta final del escrutinio.
Por un lado, Juntos por el Perú impulsó una serie de recursos de nulidad sobre mesas de sufragio en las que Fujimori obtuvo una amplia ventaja. El espacio de Sánchez solicitó la anulación de 647 mesas ubicadas en Estados Unidos —el 86% de las instaladas en ese país—, al denunciar presuntas irregularidades en el proceso electoral, entre ellas una supuesta intervención de funcionarios consulares y casos de orientación del voto a favor de la candidata de Fuerza Popular. Además, la agrupación ya había presentado un pedido similar para invalidar 1.751 mesas de Lima Metropolitana por supuestos indicios de fraude.
Por otro lado, Fujimori aseguró que recibió con «serenidad y mucha gratitud» la leve ventaja que refleja el conteo oficial, aunque evitó proclamarse ganadora. «Ustedes saben que soy muy prudente. Vamos a esperar al conteo final de votos», declaró la candidata de Fuerza Popular.
Ante las movilizaciones convocadas por Juntos por el Perú, también hizo un llamado «a la reflexión, a la calma y a seguir la página de la ONPE», al sostener que «todos los ciudadanos pueden informarse y estar atentos».
Además, remarcó: «Yo me quedo con las declaraciones del candidato Roberto Sánchez cuando él ha señalado que va a respetar los votos», y concluyó con un nuevo pedido de «calma y serenidad» mientras avanza el escrutinio definitivo.
En medio de un escrutinio que mantiene en vilo al país y de un clima de fuerte polarización política, Cristian Remon, ciudadano peruano, dialogó con Hoy Día Córdoba y describió las expectativas con las que se vive la definición presidencial.
«Todos estamos muy expectantes. Hasta hace unos días la diferencia llegó a superar los 30.000 votos, pero el sufragio emitido en el exterior es el que está marcando la diferencia en el escrutinio. Sánchez se impone en la mayoría de los departamentos del país, aunque se trata de los que tienen menor cantidad de población», señaló.
En este sentido, Remon aseguró que el clima en Perú es de incertidumbre y que «todos siguen muy atentos al escrutinio», aunque aclaró que, al menos en su entorno, la mayoría de las personas están aceptando los resultados y esperando el conteo final.
Sin embargo, advirtió que algunos dirigentes de izquierda comenzaron a convocar huelgas para «defender la voluntad popular» a medida que la diferencia entre los candidatos se reducía.
Además, consideró que el antecedente de 2021, cuando Fujimori aparecía como ganadora en el primer flash electoral y luego fue superado por Pedro Castillo alimenta las sospechas de los apoyadores de Sánchez.
«Es muy contrastante cómo las opiniones cambian según la inclinación política y cómo cada sector termina respaldando la postura que beneficia a su candidato», reflexionó.










