El abogado Abelardo de la Espriella se impuso por un estrecho margen en el balotaje presidencial de Colombia y celebró el inicio de una «nueva era» para el país. Su victoria, respaldada por referentes de la derecha regional e internacional, estuvo acompañada por protestas y disturbios en Bogotá y Cali, protagonizados por simpatizantes del oficialismo.
Según el conteo preliminar oficial, De la Espriella obtuvo 12,9 millones de votos (49,66%) frente a los 12,7 millones (48,70%) conseguidos por el senador Iván Cepeda, candidato aliado del presidente saliente Gustavo Petro. Se trata de una de las elecciones más ajustadas de la historia reciente del país.
El dirigente de 47 años, fundador del movimiento Defensores de la Patria y conocido como “El Tigre”, celebró la victoria en Barranquilla ante miles de seguidores.
“Empieza una nueva era, un cambio de orden, la patria milagro”, afirmó durante su primer discurso como presidente electo, pronunciado detrás de una urna de cristal antibalas y tras arribar al acto en un vehículo similar a un papamóvil.
Asimismo, el nuevo mandatario aseguró que gobernará para todos los colombianos y descartó cualquier tipo de persecución contra quienes no respaldaron su candidatura.
“No habrá vencedores ni vencidos. En democracia no existen enemigos irreconciliables, sino compatriotas que piensan diferente”, sostuvo. También prometió construir legitimidad “con hechos y obras, no con promesas”.
Protestas y disturbios tras la elección
La victoria de De la Espriella fue recibida con manifestaciones en distintos puntos del país, especialmente en Bogotá y Cali, bastiones políticos de Petro y Cepeda.
Desde las primeras horas posteriores al resultado, miles de personas salieron a las calles al grito de “¡resistencia!” para rechazar el desenlace electoral, mientras algunos grupos protagonizaron enfrentamientos con la policía antidisturbios.
Con el correr de las horas, lo que comenzó como movilizaciones pacíficas derivó en episodios de violencia. Manifestantes encapuchados levantaron barricadas, incendiaron neumáticos y quemaron banderas de Estados Unidos, país que respaldó políticamente al presidente electo.
Finalmente, las escenas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad recordaron a numerosos observadores las masivas protestas sociales que sacudieron a Colombia entre 2019 y 2021 durante el gobierno de Iván Duque.
Cuestionamientos de Petro al conteo electoral
En medio de la tensión postelectoral, el presidente saliente Gustavo Petro puso en duda la transparencia del proceso y apuntó a presuntas inconsistencias en el conteo de votos.
A través de sus redes sociales, el mandatario señaló que su espacio político había detectado irregularidades en distintas actas y pidió explicaciones a las autoridades electorales, al tiempo que reclamó una revisión detallada del escrutinio.
Sin desconocer el resultado preliminar que dio como ganador a De la Espriella, Petro insistió en que el proceso debe ser auditado “con total claridad y garantías” para evitar dudas sobre la legitimidad de la elección.
Sus declaraciones se suman a las críticas de sectores del oficialismo, que advirtieron sobre posibles fallas en la transmisión y consolidación de los datos, en un contexto de fuerte polarización política tras unos comicios definidos por un margen inferior al punto porcentual.
Respaldo de la derecha regional
En el plano internacional, el presidente estadounidense Donald Trump fue uno de los primeros en respaldar públicamente a De la Espriella tras su victoria. A través de su red Truth Social, el mandatario afirmó: “Felicitaciones a ‘El Tigre’ Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia”, y destacó que había sido “un gran honor” brindarle su apoyo durante la campaña.
Trump sostuvo además que espera “trabajar conjuntamente para construir una relación poderosa entre Colombia y Estados Unidos”, orientada —según dijo— a elevar el vínculo bilateral a “nuevos niveles de grandeza”.
En la misma línea, el secretario de Estado Marco Rubio felicitó al presidente electo y expresó la intención de Washington de profundizar la cooperación. Según indicó, la administración estadounidense busca “impulsar la cooperación en materia de seguridad regional, poner fin a la inmigración ilegal hacia Estados Unidos y fortalecer los lazos económicos”.
En paralelo, el respaldo a De la Espriella también se extendió a distintos referentes de la derecha latinoamericana. Entre ellos se destacaron el presidente argentino Javier Milei, el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa y el líder chileno José Antonio Kast.
Milei celebró que “la mayoría de los colombianos eligieron el camino de la libertad económica, la prosperidad y la seguridad implacable”, mientras que Noboa afirmó que “Colombia eligió el orden sobre la impunidad”.
Por su parte, la dirigente opositora venezolana María Corina Machado consideró que el nuevo presidente colombiano será “un gran aliado” en una eventual transición democrática en Venezuela.
Un cambio de rumbo político
En términos históricos, la llegada de De la Espriella al poder marca el regreso de la derecha al Gobierno colombiano tras la experiencia de la izquierda encabezada por Gustavo Petro, la primera en alcanzar la presidencia del país.
El nuevo mandatario asumirá el cargo el próximo 7 de agosto y gobernará hasta 2030, en un escenario atravesado por desafíos en materia de seguridad, polarización política y violencia armada.
Finalmente, durante su discurso de victoria, afirmó: “A quienes han sembrado violencia, terror, narcotráfico y corrupción durante todos estos años, su tiempo se acabó”.









